Con la llegada de James Augustine se desvanece, al menos a priori, la posibilidad de contar con un cuarto nacional de garantías y que aporte cosas en la pista —y no hablo sólo de los entrenamientos—. Con Trías ya descartado, es ahora también Guillem Rubio el que, muy a su pesar y al de muchos aficionados ´taronja´, se ha quedado sin opciones. Y es que con una plantilla de once jugadores, y teniendo que hacer frente a la Liga ACB y a la Euroliga, somos muchos los que pensamos que contar con un cupo que sólo sirva para dar ánimos desde el banco y poco más es un gran error. No es la misma exigencia la Eurocopa que la Euroliga, y eso es algo que en el club deberían medir muy bien antes de tomar una decisión que implique firmar a otro Iván García —o a él mismo—. Todos tenemos presente lo de la austeridad económica, pero también aquello de diversificar riesgos.