Se nota, se siente, Súper estuvo presente en el amistoso. Y más de lo que se piensan; no sólo por la cobertura diaria que está realizando este diario de la concentración de pretemporada del Levante. Les explico: un joven futbolista del Tercera murciano compartía nombre de guerra con el diario que tiene ahora mismo entre las manos. Al final, aunque le puso ganas y no lo hizo nada mal, como el resto de compañeros, este ´otro Súper´ se quedó sin ver puerta. La pregunta es qué tendría que haber hecho un servidor si el chaval hubiera marcado. ¿Celebrarlo o lamentarlo? Ya nunca lo sabremos.
Mis estadísticas, chaval
Falló un penalti, pero Míchel fue de lo más destacado del estreno de los granota. Juanlu, eso sí, no paró de recordarle el error de los 11 metros; entre otras cosas, porque al malagueño no le hubiera importado nada ser él quien realizase ese lanzamiento. Al final, el de Burjassot, como respuesta a sus ´protestas´, le dijo al ´20´ que mirase sus números en el Hércules el pasado curso para comprobar su habitual efectividad a balón parado. Por cierto, por lo que cuentan, las estadísticas físicas de Míchel también son un auténtico espectáculo.
¡Viene maratón, JIM!
Anda que no es pillo el míster ´ni na´. No coló, pero ayer intentó darnos a entender que había hecho los dos kilómetros escasos que separan el hotel de concentración de los campos de entrenamiento corriendo. ¿Cómo? Pues cuando estaba a 200 metros del terreno de juego donde se iba a realizar la sesión, se bajó de la furgoneta en la que iban él y el resto del cuerpo técnico y empezó a trotar hasta nuestra posición. No lo vimos, pero nos enteramos después, cuando él mismo nos lo reconoció, al ser pillado por Nacho, el fotógrafo de SUPER, que le dijo que era imposible que no estuviera sudado después de una carrera de ese calibre, con cuestas constantes, y a más de 30 grados.
¡Que bote el ascensor!
Aunque se muevan un poco por su cuenta, como es normal, los canteranos no son ajenos al ´jolgorio´ constante que reina en este vestuario. Porque, por puro cachondeo, todos ellos (ocho) y Pedro Ríos se metieron al unísono en el ascensor del hotel y bajaron a bote limpio los dos pisos que separan el comedor de la zona de acceso. El ascensor aguantó el envite; no así el café poscomida que Garabato llevaba en las manos, que terminó derramado por el suelo.
Haciendo patria
La expedición azulgrana se gana el cariño de la gente de aquí día tras día. Y pone de su parte para que así sea, como queda de manifiesto en el mismo momento en el que ves, como sucedió ayer por la tarde, que el jardinero de los terrenos de juego de La Manga Club luce una su-dadera del Levante. Todo sea por hacer afición.