RAFA MARÍN

El tiempo dirá, pero de entrada es un buen fichaje

Tras su mal año en Córdoba no es uno de esos fichajes que entran por el ojo. Sin embargo, a los técnicos les encanta.

12.07.2015 | 02:30

No sé si saldrá bueno o malo, pero desde aquí invito al levantinismo a valorar en su justa medida a Nabil Ghilas, un delantero que cualquier club como el Levante ficharía a ojos cerrados y por el que hace sólo dos años el Oporto pagó 4 millones para hacerse con la mitad de sus derechos. A priori es del mismo molde que Caicedo, Koné y Martins e igual que los tres mejores de la historia granota implica un riesgo, lo que significa que esta es una ocasión inmejorable para reivindicarse y al igual que ellos poner toda la carne en el asador desde el primer día. Ghilas necesita un buen punto de inflexión y aquí pueden darse las condiciones perfectas después de que un tal Jackson Martínez lo taponara en Portugal y que en el Córdoba ocurriera todo lo necesario para que fracasara. Tres cambios de entrenador y un equipo desde primera hora en la picota fueron el cóctel perfecto para convertirse -así al menos lo piensa él y su cercanísimo Romeu Magalhaes- en un chivo expiatorio. Eso fue precisamente lo que más le tiró para atrás cuando le hablaron de ir a un equipo como el Levante, que también viene de estar enmarronado con los puestos de descenso... Sin embargo, con una pretemporada en condiciones, justo lo que no tuvo allí por llegar a última hora, las cosas pueden salir rodadas y empezar desde cero en su peso ideal en lugar de estando seis kilos por encima. Sobre el expediente disciplinario y el sambenito que le cuelgan, él verá cómo se lo monta. En Orriols se han informado y están dispuestos a correr con este riesgo.

y al final, operación ´mendes´
El de Ghilas es uno de esos fichajes que a los aficionados no les entra por el ojo pero que a los técnicos les encanta. La crítica es unánime también fuera del Levante, donde hablan de un delantero con una excelente proyección. Era, no en vano, la primera opción en Orriols a iniciativa de Lucas Alcaraz, que ya lo llevaba en mente. A pesar de los pesares, en el Córdoba hizo siete goles y hasta la debacle marcó diferencias, sobre todo cuando Djukic lo desplazó a un costado. Por él había cola y, aunque de Bulgaria, un equipo de Champions como el Ludogorets tenía un acuerdo casi encarrilado. Es lo suyo reconocer que las cosas se han hecho bien y que por fin se ha llegado a buen puerto con Mendes, cuya intervención ha resultado crucial. Eso sí, en el caso de que se ejecute la opción de compra aún deberá serlo más.

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