30/05/2016

Parole, parole

El «basta ya» de la afición es un toque de atención en toda regla

30.05.2016 | 23:55

Semana grande en el puente aéreo Valencia-Singapur. De repente, se suceden los acontecimientos. Regresa la expedición estilo Amundsen en el Polo Sur, y tal cual se pisó tierra el máximo accionista comunicó a bombo y platillo que nuestro nuevo entrenador es el que estaba. No sólo eso sino que de repente encontramos entrevistas de los protagonistas en todos los medios: Lim exponiendo sus perspectivas, Ayestarán para desayunar, comer y cenar, e incluso en la rueda de prensa de presentación Layhoon auditando el año con pelo y señales. De repente, la maquinaria de márketing se ha puesto en marcha.

Recaditos
Hemos pasado del silencio sepulcral al ruido. De la nada al todo. Eso sí, nuestra presidenta ha aprovechado para dar un recadito a la afición: paciencia y algo así como que nosotros no podemos pasar, fíjate tú, del todo a la nada. O sea, que no cantemos el «vete ya» que dicen los de Madrid que cantamos aunque no lo cantemos. Los recados a la afición hay que darlos con mucha vaselina, sobre todo cuando aún no hemos renovado los pases y hemos pasado por el año que vivimos peligrosamente. Personalmente, creo que la afición en masa es soberana. Ya lo decía en la película de vampiros ´Jóvenes Ocultos´ -la original, la del 87, la mítica- el personaje de Kiefer Sutherland cuando le ofrecía al ´prota´ un bol de arroz (que en realidad resultaba contener gusanos): «Michael, cincuenta millones de chinos no pueden estar equivocados».

Batería baja
Cuando la gente dice «Basta ya» o «esto no es lo que queríamos» es porque lleva razón. Y más vale hacerle caso. Cuando compras un producto (en este caso un club) hay que mirar el historial. El personal está cabreado desde hace una década. Una década de miseria y mediocridad. No es nada en contra del entrenador. Ni todavía nada en contra de la actual gerencia. Es un toque de atención: «Este producto tiene la batería de paciencia en reserva». Si la gente no hubiera pataleado aún seguiríamos experimentando con gaseosa. Tampoco he leído mucha muestra de agradecimiento explícita reciente por el impresionante apoyo masivo al equipo cuando se olía a quemado y acudimos a Mestalla a rugir y animar todos a una.

Plan
Porque al equipo lo ha salvado en gran medida la grada, en aquellos tres partidos de vida o muerte. En fin. Todo esto en el fondo debe ayudar a subir la autoestima del aficionado, porque en el fondo significa que no da igual que pataleemos o no. Se escucha a la gente, se la respeta y de alguna manera se le teme, si la cosa se tuerce. El poder del pueblo no se compra ni se vende. Lo ideal sería pasar página y mirar hacia delante. Pero que no se condicione la conducta espontánea del personal. Es mucho más sencillo cambiar un plan de negocio que fracasó.

Pizza Negredo
Tras la presentación de Ayestarán, la maquinaria de recauchutaje ha señalado a los jugadores que no van a seguir. Unos porque no dieron resultado, otros porque además son caros. Veremos si Negredo se va a comer pasta al dente, y no es Milán un mal destino, no. A Negredo se le aprecia personalmente y no será un jugador al que se silbe en futuras visitas, sino probablemente todo lo contrario. Pero es cierto que ha cobrado una leña y, que se sepa, no reajustó a la baja su sueldo en función de su bajo rendimiento el año pasado. Tampoco tenía obligación. Así que, con ambas partes mentalizadas, bon vent i barca nova.

Sueldos
Dando por hecho que habrá renovación en todas las líneas, me sorprenden las palabras del entrenador hablando de que no sería mala idea establecer sueldos por objetivos. Llevo pensando eso desde que el fútbol ha dejado de ser un deporte. Pero el problema de eso es que si eres el único club que lo aplica los jugadores no querrán venir. Para ello se requiere un cambio de mentalidad en la élite. Los jugadores saben jugar a fútbol. Punto. Lo harían por lo que les pagaran. El problema siempre es el agravio comparativo, pero la renovación por objetivos humanizaría a los deportistas. Al fin y al cabo, eso es lo que le suele pasar a muchos ciudadanos de a pie.

Detallitos
La compensación a la grada por la falta de objetivos también sería un detalle. Por ejemplo, que el pase incluyera Copa del Rey. Que los precios bajaran. Que nos invitaran a un arrocito. A un Tour de Mestalla. Yo qué sé. Detallitos. De esos que ayudan a que las penas con pan sean menos. Yo, de momento, voy a llevar al niño al ´Yo pisé Mestalla´ que coordina Ferran Giner con maestría. Esas cosas ayudan a que no se queden con cara de ´alelaos´ cuando ven los cromos de Messi o Ronaldo, cuando le preguntas qué cromo del Valencia CF es su favorito y no te sabe responder. Ya lo llevé el año pasado. Al final, nuestros hijos han pisado ese césped antes que nosotros. Algo es algo. La evolución consiste en eso, en que la cosa siempre vaya a mejor.

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