25/10/2016

Para hablar del valencianismo te limpias la boca

Sacar una camiseta para luchar contra el hambre en África supone sanción, insultar a la grada sale gratis

25.10.2016 | 19:57

Como la del nacionalmadridismo, la propaganda culé también funciona a la perfección.El diario Sport, ese que justifica que los jugadores del FC Valors no paguen los impuestos que les toca y diciendo que hay una mano negra del estado español contra ellos porque Hacienda los busca y los encuentra, se atreve a decir que el Valencia es un equipo violento al mismo tiempo que justifica los mordiscos de Luis Suárez o la agresión del uruguayo la temporada pasada a Abdennour. El Sport es ese periódico que hizo una portada diciendo que «Figo es un provocador» en el partido en el que el portugués volvió al Camp Nou con la camiseta del Real Meseta, aquel partido en que la afición del FC Valors tiró la cabeza de un cochinillo al césped. Claro, claro, Figo fue a sacar un córner y lo hizo provocando, como Neymar y Messi el otro día en Mestalla... ¡Igualito! Julio Salinas, dice que la afición del Valencia debería besar el suelo que pisa Alcácer, lo que viene a significar que el Valencia es un equipo tan pequeño que en su vida ha tenido a ningún delantero como Paco. Hombre, alguno ha tenido mejor, y en honor a la verdad, también los ha tenido tan torpones como el propio Salinas. Julito, te tomo la palabra, lávate la boca para hablar de la afición del Valencia. Luis Aragonés sobre Julio Salinas: «De un tonto no puedes esperar más que tonterías, Julio Salinas es tonto de baba. Hay profesionales listos y profesionales tontos y él es tonto. En todos los equipos que ha estado ha sido así, yo he visto a Zubi decirle múevete, fíjate si es tonto». Roberto Gómez dice en Estudio Estadio que el penalti de Umtiti a Rodrigo no era pero no dijo nada del penalti de Nani sobre Correa en Mestalla, que también fue un empujón por detrás.Estamos en una Liga en la que un jugador es multado si se levanta la camiseta celebrando un gol y debajo lleva otra con una leyenda en favor del hambre en África, pero no hace nada contra los futbolistas que provocan a los aficionados, encarándose con ellos e insultándolos. Una Liga que sí sancionó a Carew cuando marcó un gol en San Mamés y se llevó la mano a los labios para hacer callar al estadio, algo que hizo Raúl en el Camp Nou y por lo que fue largamente aplaudido. Para rematar la faena, el director deportivo del Valencia defiende en público al club y denuncia el atropello, y el Comité de Árbitros lo sanciona. '¡Con un par!'

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