Ser honrado en un mundo en el que se mueve tanto dinero y existen tantos intereses personales, como es el fútbol, es ser un ´rara avis´. En la elite, la falsedad se eleva a la máxima potencia, pero aún existen esos futbolistas volcados al cien por cien con su club, profesionales como el que más dentro y fuera del rectángulo de juego, que no utilizan las artes de la prensa para presionar al club buscando una renovación o una salida... Esa estirpe escasea, pero al paso que vamos se va a acabar con ella. En el Valencia hay un caso y en lugar de mimarlo se han empeñado en quitarle la sonrisa, como es el caso de Juan Mata. Un chico que desde que aterrizó en el club no ha tenido nunca un ´NO´ por respuesta a cualquier acto de la entidad en el que le han necesitado, que juegue contra el rival que sea nunca lo hará desganado o mirando de reojo el tiempo que resta para finalizar y volver a casa, nunca se le escuchará una palabra en contra del club que le paga ni en público ni en privado (aquí los rajes van que vuelan sin dejar vivo a nadie) pero al asturiano no se le está dando el mismo trato que él tiene con el club. Que le cuenten que no haya dinero para afrontar su renovación siendo uno de los peor pagados de la plantilla puede entenderse, pero esa película se cae si después se ficha a un nuevo responsable de los servicios médicos —Jordi Candel no ha venido a coste cero—, se paga prácticamente toda la ficha de Hugo Viana (cedido al Sporting de Braga a la velocidad de la luz, sin esperar una mejor opción) o se contempla la opción de contratar a un nuevo jefe de fisioterapeutas. Las pequeñas cantidades que se ahorran de aquí y de allá harían justicia con él. Nunca le había visto tan serio como ahora, pero por lo visto, para que sean justos contigo en el fútbol debes ser «malo».