Miquel Àngel Moyà va a ser titular en Génova como hace unos años lo fue en Módena, concretamente el 6 de octubre de 2006. Entre las dos ciudades hay 265 kilómetros de distancia, no se parecen absolutamente nada, pero el portero quiere repetir aquella noche para recuperar la titularidad perdida. En juego había una plaza del Europeo Sub´21 de Holanda, ahora el billete es para los octavos de final de la Euroliga. Moyà empató a cero —todo quedó a expensas del partido de vuelta en Palencia— y lo etiquetaron como el «salvador» después de realizar un par de intervenciones milagrosas. Esa actuación supuso un antes y un después en la carrera del arquero balear, que vivía a la sombra del veterano Toni Prats, titular en el Mallorca hasta que regresó Moyà de Italia. Poco a poco se afianzó en la portería hasta que fichó por el Valencia. No está siendo un ejercicio fácil para él, seguramente tampoco el esperado, pero sí va a aprender mucho. Siempre se dice que si uno no comete errores no mejora y Moyà lo sabe. A ningún futbolista le gustan las críticas, pero siempre que sean constructivas ayudan a crecer. Moyà es una persona muy querida en Mallorca, es de allí y cuando un jugador de casa salta al primer plano, inconscientemente los medios son más cuidadosos con las críticas. No es que sea un tema exclusivo de Palma, ocurre en todos los clubes de elite y en el VCF también. Siempre ha costado más criticar a Albiol que a un jugador de fuera, pero eso no significa que cuando se critique sea malo. A las órdenes de Unai pasó de la titularidad a la suplencia, el propio Moyà admitió que no estaba ofreciendo su mejor versión, pero seguro que llega su momento. En Génova tiene una oportunidad para repetir su idilio con Italia.