Uno de los tópicos del fútbol dice que «está todo inventado aunque pasen los años», pero eso no es óbice para intentar sorprender al rival. ¿Es posible con los estudios del adversario que se hacen hoy en día? ¿Y por qué no? A Manuel Llorente le gustan las sorpresas, ver cómo su equipo realiza alguna jugada imprevisible en las acciones de estrategia o al técnico realizar un planteamiento inesperado para el preparador que tiene en el banquillo de al lado y así aprovechar el efecto «sorpresa» para sacar un resultado positivo. Cuando el servidor era un niño y jugaba al fútbol tuve a un entrenador que me dijo lo siguiente: «¿Sabes cómo planteo los partidos? Primero me pongo en la situación del rival para ver cómo sería capaz de hacerme daño, a partir de ahí intento hacer alguna cosa que no se espere». A excepción de Pep Guardiola, entre los técnicos de la liga predomina el clasicismo, eso sí, al presidente le pareció «muy bien» el 1-3-4-3 que planteó Emery ante el Brujas en el partido jugado en Mestalla o cuando casi logra desconcertar a Quique con el 1-5-4-1. En la zona noble de la entidad sí se ha echado en falta asumir más riesgos en algunos encuentros y jugando a entrenador se sacan de la manga la opción del 1-4-1-4-1 por el gran potencial que tienen arriba, pero también tienen en cuenta que a veces la confección de la alineación o de los cambios (Joaquín por Pablo y ahora Vicente por Mata, son los clásicos) era la lógica debido a la lacra de las lesiones. ¿Va a ser suficiente para seguir? El último entrenador que fichó Llorente fue Claudio Ranieri y le salió mal al no estar plenamente convencido de su fichaje, pero había que silenciar la salida inesperada de Rafa Benítez. En la Roma está demostrando que no es un mal técnico, pero si no hay flechazo…