Nadie es capaz de desafiar a la Naturaleza, ni los futbolistas, que por su ego tienen la sensación de estar por encima del bien y del mal. La amenaza de la retirada da miedo, es como acercarse a un precipicio sin saber cómo evitar la caída, pero es ley de vida y nadie se sale con la suya a pesar de que el atleta etíope Haile Gebrselassie insista una y otra vez con que «me gustaría no retirarme nunca» cuando su edad oficial marca los 37 años.
Lo ideal es seguir un proceso natural, camino que en el fútbol pasa por ir sustituyendo a la gente que llega a su fin con ideas nuevas, pero también hay condiciones en los futbolistas de elite que no se entrenan: el carácter competitivo. Sin él puedes caer en el conformismo, con él te levantas cuando recibes un golpe hasta revertir la situación y ganar. Hace unas semanas hubo un futbolista que me soltó lo siguiente y lo suscribo: «Me da miedo pensar qué será del Valencia cuando no estén Albelda, Baraja y Marchena. Ese sí que es un problema». Y lo asintió con su cabeza repetidamente, con conocimiento de causa.
Esa fuerza de liderazgo va con la persona. Uno puede pedirle a un compañero que ayude más o menos, que asuma esa capacidad de líder dentro del campo, pero si no va con su personalidad no hay forma. ¿Recuerdan a Raúl Albiol? Fijo allá donde va, es como es y por mucho que le insistan no va a cambiar su forma de ser. De cara al próximo curso empieza la desbandada de los líderes; el VCF no va a renovar al ´Pipo´ Baraja —un jugador útil para muchas cosas— y tampoco es partidario de renovar a Marchena, cuyo contrato expira en 2011. ¿También se marchará este verano? El único fijo, más allá de su vinculación contractual, es Albelda. El VCF debe ver que hay cosas que no se compran con dinero ni se adquieren entrenando.