J. MONTORO / C. BOSCH
Segunda entrega de la entrevista al delegado de la selección campeona del mundo, en la que Pedro Cortés habla de la polémica de su gran amigo Luis Aragonés a lo largo del Mundial e invita a todos a disfrutar de este momento histórico porque, recuerda, «cuando llegué a la Federación hace tres años aún se hablaba del gol de Zarra y del gol de Marcelino». Muchos le dirán pretencioso o que está en los sitios para buscar protagonismo, pero él está convencido de que es el talismán, que la buena estrella que le ha acompañado siempre es en gran parte la que ahora figura en la camiseta roja de la selección española, justo arriba del escudo. Dice que cuando él va a un sitio pasan cosas, y es verdad.
Decíamos ayer que no ve tan diferente la España de Aragonés a la de Vicente del Bosque pero, ¿quién es el crack de este equipo?
—No hay cracks, aquí no hay nadie que saque los pies del tiesto, pero sí hay un jugador que para mí es el número uno, pero del mundo, el que mejor ve el fútbol y más rápido lo ve. Cuando él recibe ya sabe lo que tiene que hacer, piensa antes que los demás, ese es el gran jugador, Xavi Hernández. No regatea a nadie, no dribla, él se marcha, cambia de ruta, si por aquí no puedo, pues me voy por allá, como una serpiente... Te la da, y se acerca, y si no puedes te dice tranquilo, devuélvemela que le la voy a dar mejor.. Y ese es el gran maestro, y creo que la España deportiva está en deuda con él. Que si Cristiano que si tal, hojas, hojas y tinta, no se ha hecho justicia con el talento que tiene este hombre, con lo pequeño que es y el poder que tiene, porque es poderoso. Tú le das el balón y es como si lo metieras en la caja fuerte del Banco de España.
—¿Tanto depende el juego de un solo futbolista?
—Si algo ha tenido este equipo es que ha dado una gran sensación de unidad, luego está Xabi Alonso, está Busquets, Iniesta... pero todo gira alrededor del maestro. Aparte de jugar muy bien, de ser rápido de pensamiento y ver el fútbol fenomenal, es un jugador que marca el tiempo. Ahora más despacito, ahora más rapidito, ahora más en profundidad, y ahora vamos a tocar más atrás con la defensa. Él marca esos tiempos, aparte de jugar bien, hace la partitura y pone la música. Luego hay un gran flautista, un gran violinista, un virtuoso del piano, pero él tiene un poder tremendo y además es un jugador muy respetado en la selección.
—¿Y quién diríamos que ha sido el jugador revelación del Mundial?
—Revelación son todos, pero hay dos jugadores que han estado por encima de lo que nosotros esperábamos, que son Capdevila, que ha hecho un Mundial fenomenal, y Busquets, que es un tío que parece que se va a romper de delgado que está, pero cuando va, va. Defiende, ataca, la toca bien. Hombre, tiene fallos claro, pero ahí ha estado con la soltura de un veterano. A Villa no lo vamos a descubrir ni a Puyol ni a Ramos, pero Capdevila llegó y parecía que no estaba fuerte y al final ha hecho un Mundial para quitarse el sombrero.
—Y hasta Iniesta, que además estuvo a punto de quedarse en casa por una lesión.
—Fíjate lo que son las cosas, no llegó bien al Mundial, pero ha ido de menos a más para terminar de la manera que lo vimos. Son los misterios del fútbol.
—¿Usted también se ha entretenido durante estas semanas en comparar a Luis con Del Bosque?
—Luis es amigo mío, es el mejor entrenador del mundo mundial, de la luna, de las estrellas. Luis es otra cosa, pero a mií no me gusta ni soy quien para compararlo con Del Bosque, que ha ganado ligas, ha sido campeón de mundo, es un grandísimo entrenador y además una bellísima persona. Estar a su lado y convivir con él es una satisfacción, un placer de Dioses. No tiene una palabra altisonante, te consulta cosas humildemente, siempre ha estado en segundo plano aunque es una persona inteligentísima, ojo. No me gustan las comparaciones, Luis es Luis y lo que se le ocurre a él no se le ocurre a nadie, tensa más la cuerda...
—Durante el torneo no quiso usted valorar las críticas de Luis a la selección, ¿lo quiere hacer ahora?
—Luis dijo lo que tenía que decir y para eso estamos, vosotros los periodistas luego habláis y criticáis, pero Luis no ha dicho nada. A él le pagan por hacer una crítica, dice lo que cree y se acabó. Creo que sus palabras han molestado más a la prensa que a Del Bosque porque a él estas cosas no le molestan, pasa de ellas. Vicente cree que todo el mundo puede opinar, él ve la vida de otra manera. Mira, no sé si le molestó, pero sí que no le ha dado importancia. Es más, él piensa que Luis es una autoridad y si en un determinado momento ha dicho algo a lo mejor tenía razón. Y no pasa nada.
—Recuerdo exactamente el día en que dimitió como presidente del Valencia hace ya mucho tiempo. ¿Pensó entonces que el fútbol se había acabado para usted? Lo que no podría imaginar es que tendría la fortuna de vivir tan de cerca todo lo que ha conseguido la selección en los dos últimos años?
—Yo soy un hombre positivo. Cada uno puede decir lo que quiera, pero yo estoy muerto y estoy aquí. Estic mort i estic açi. Soy un hombre con mucha sensibilidad, creo en mí y, ¿sabes qué? Creo que soy un hombre de suerte. Que no la tendré o tendré la misma que tú, pero hay que creer. Mira, yo me metí en el ciclismo y estaba el Kelme que en veinte años no había ganado la Vuelta a España, ¡en veinte! Mi director que era Maximino Pérez nunca la había ganado, y al segundo año ganamos la Vuelta con Marco Giovanetti. El Valencia CF llevaba veinte años sin ganar nada y de repente vino la Copa, las finales de Champions... Y no es gracias a mí porque yo no juego, pero yo creo en la gente que es positiva y en los gafes y yo tengo suerte, eso sí lo digo.
—Pues está claro que esa suerte se la ha pasado a la selección, que en dos años ha conseguido más que en cien, ¿no es así?
—Yo llegué a la Federación cuando aún se hablaba del gol de Zarra, del gol de Marcelino... ¡Pues no ha vivido gente del gol de Marcelino! Y en dos años somos campeones de Europa y del Mundo, que se dice pronto. No sé qué pensará la gente que lo lea porque yo no digo que mi aportación sea necesaria, seguramente si me quitan no pasará nada, pero lo que sí tengo claro es que cuando yo estoy en un sitio, algo pasa. Yo no tengo ningún poder, no soy hechicero, pero tengo suerte. Cuando voy a un sitio pasan cosas y llega un momento en que los que me rodean lo creen, llega un momento en que todos dicen, ojo, que este tío tiene suerte.
—¿Y de dónde cree que le viene esa suerte? ¿Le acompaña a todas partes la Geperudeta de la que es tan devoto?
—Quizá, si tú te portas bien con la gente alguien te favorece, no quién es, pero te favorece. Y yo soy devoto de la Virgen pero por ejemplo nunca he ido a pedirle para que gane el Valencia. El que cree y tiene una fe no puede ir a pedir por un partido de fútbol porque hay gente que no tiene trabajo, hay quien está enfermo, hay niños en los hospitales con cáncer que lo pasan muy mal y tú no puedes tener la osadía de ir ahí y pedir que gane mañana el Valencia al Osasuna para conseguir una Copa, me parecería un atrevimiento. Soy creyente, soy supersticioso, llevo el siete, llevo la Virgen de los Desamparados...
—¿Y no se plantea volver al Valencia, como dijo aquí en SUPER hace un mes, que si algo necesita también el club es un poco de suerte?
—Todos necesitamos suerte, todo el mundo. Claro que me gustaría volver, pero el Valencia no depende de mi más que para apoyar ahora a los que están ahí, que tienen una misión muy complicada.
—Por último, ¿se cree lo del pulpo Paul, que acertaba en todos los pronósticos durante el Mundial?
—No, no me lo creo, yo creo en las personas y en los futbolistas, pero eso del pulpo tiene que tener truco necesariamente.
DE CERCA
Xavi y el balón de oro
Cortés ha hecho una muy buena relación con Xavi, al que considera el mejor jugador del mundo. Habla maravillas de él y sobre todo de su calidad como persona, de su humildad. Como anécdota, valga que durante las celebraciones el jugador de Terrassa llegó a decir que si le tienen que dar a alguien el Balón de Oro, que se lo den a Andrés Iniesta.
Lo de Gerard Piqué
Un vídeo grabado en el autobús durante las celebraciones en Madrid muestra con claridad cómo Gerard Piqué escupe por detrás a Pedro Cortés, un incidente al que el delegado de la selección resta importancia. «Yo también he tenido veinte años y en un momento de euforia como ese se hacen cosas sin pensar, lo considero una chiquillada más. Eso ha salido en un vídeo, pero los chicos hicieron algunas gamberradas más porque es lógico, no hay que darle más importancia ni estoy dolido por eso», comenta.
El factor Cortés
Al final va a resultar que de verdad Cortés tiene una flor, como se suele decir. Cuenta que su hijo Quique hablando con otra persona le dijo algo así como «tú tranquilo, mi padre tiene mucha suerte, mi padre se va a traer esa copa». Y España todavía estaba en octavos de final...
Siempre con el VCF
Hace un mes Pedro declaró en estas mismas páginas que le gustaría volver a ser presidente del VCF. Parece que fue ayer, pero han pasado nueve años desde que dimitió del cargo de presiente «porque así me comprometí con Mendieta».