ESCALA I CORDA

Cómoda victoria del trío de Puchol II en Pelayo

El resto de Vinalesa se proclama campeón del Trofeu Dispe Atalaya junto a Salva y Carlos tras superar a Miguel, Félix y Dani por 60-30

03.01.2016 | 13:26
Cómoda victoria del trío de Puchol II en Pelayo

El trinquet Pelayo se volvió a llenar este sábado, esta vez con motivo de la disputa de la final del Trofeu Dispe Atalaya, partida en la que Puchol II, Salva y Carlos superaron a Miguel, Félix y Dani por 60-30.

Lo holgado del resultado es buena muestra de la superioridad de los vencedores, que línea por línea fueron más decisivos que sus rivales. Eso sí, la diferencia vino dada una vez superado el ecuador del envite.

El inicio del encuentro fue prometedor ya que los dos tríos golpeaban con la misma intención de quinze y ambos sobresalían igualmente restando pelotas imposibles.

En este tramo los parciales caían de manera alternativa siempre desde el dau, la zona más propicia para anotar desde la aparición de la ´pecera´, esto es, el metacrilato con el se protege a los espectadores del palco inferior que impide alojar en él la pelota.

El guión comenzó a romperse cuando el marcador reflejaba 30-25 favorable a los de Puchol II. Miguel y sus compañeros pasaron al dau pero no fueron capaces de igualar porque el escaleter de Vinalesa estuvo enorme pasándolo todo y perfectamente secundado por Salva y Carlos, que sacudían con intención. Y el electrónico tornó al 35-25.

Acto seguido Miguel, Félix y Dani recortaron distancias sumando con la misma autoridad, también desde el resto. Pero a partir de ahí la final se tiñó del color rojo de los después vencedores.

La diferencia vino dada en que el equipo de Puchol II mantuvo la intensidad así como el acierto ofensivo y defensivo. Pero enfrente las ideas se apagaban y los huecos desaparecían, aunque esto también fue mérito de Puchol II, Salva y Carlos.

Igualmente decisivos
En el apartado de méritos personales, los tres vencedores fueron igualmente decisivos. Puchol II devolvía lo que no está escrito y su seguridad fue el eje sobre el que giró el juego de su equipo. Pero es que Salva también quiso ser protagonista y lo consiguió por su acierto y regularidad.

Delante, Carlos rindió como se espera de un punter determinante: aparecía cuando tocaba para parar o sumar, según el momento.

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