R. L. M.
Juan y Bela nunca se habían marchado a ninguna parte. Por tanto difícilmente tenían que regresar. Algún malhadado dudó de su continuidad como números 1 indiscutibles del pádel mundial, porque se habían atrevido a perder algunos de los torneos de esta temporada. En concreto, menos de la mitad de los disputados en el circuito profesional. Pero es que nos tenían muy mal acostumbrados. Era llegar y besar el santo. Era llegar Juan con su zurda de ensueño, y Fernando, con su inquebrantable fe en la victoria, y la final, allá donde ésta se disputase, caía de su lado.
Como ha caído ésta del V Internacional TUTEMPO Valencia. Recordándonos a muchos es forma suya de ganar: arrolladora. Corriendo a bolazos a sus contrincantes. Marcando un ritmo de partido frenético, al alcance de muy pocos jugadores en el mundo del pádel. Ese contundente 6-1 y 6-2 que reflejó el marcador es incuestionable. Aunque en descargo de Gutiérrez-Nerone, la semifinal que dirimieron el sábado ante los ´Príncipes del pádel´ fue durísima, dejando a más de un damnificado por el camino. Como indicaron los campeones al término de la final, el mago Gutiérrez no estaba para muchos trotes por los problemas físicos que arrastraba tras el durísimo encuentro del sábado ante Lima y Mieres.
Pese a estas circunstancias, no hay excusas que valgan. Juan y Bela jugaron el partido perfecto. Rompieron en cada set a las primeras de cambio sin dar siquiera la más mínima oportunidad a sus rivales de inquietarles en ningún lance del encuentro, por lo que no dejaron a sus rivales desarrollar su juego. Impusieron el suyo de cabo a rabo del encuentro, con un Juan más que inspirado inspirado en la red, y un Fernando, en su posición de fondo, incuestionable. El primer parcial lo solventaron en menos de media hora. El segundo, en quince minutos. Que más se puede pedir en una final.
Esos son los números de la final. Fríos por definición. Como frío se quedó el público que llenó las gradas de la central de TUTEMPO Dos a Dos, ya que el sol no quiso ser partícipe de esta fabulosa jornada. Un público consciente de la superioridad de los número 1, pero que esperaba más batalla por la número 2 del circuito. No pudo ser. El Bela y el galleguito Díaz no estaban para bromas. El latinajo Vini, Vidi, Vinci podría aplicarse en esta ocasión de forma literal, aunque en plural. Fernando Belasteguín y Juan Martín Díaz vinieron, vieron y vencieron en Valencia. En realidad, la conquistaron en toda regla. realidad, la conquistaron en toda regla.