S. GONZÁLEZ
Miguel y Dani se alzaron con el triunfo en la segunda semifinal del VII Trofeo Mancomunitat de la Ribera Alta tras superar ayer en Guadassuar a Soro III, Tato y Tino. Fue un choque igualado, en el que cada cual exprimió sus recursos. Pero ayer los de la pareja parecieron no tener límites, y al trío se le fundieron los plomos cuando remontaron y, aún así, Miguel y Dani, en inferioridad numérica, recobraron el mando en el marcador (45-40) en el último tramo del duelo.
La semifinal tuvo alternativas. Los dos equipos se despegaron en el marcador según el momento. La pareja salió más centrada, mejor compenetrada, y puso el 25-15 de salida. Las apuestas le eran desfavorables antes del inicio, e incluso con dos juegos de ventaja, seguían dando a favor del trío.
Eran sólo los primeros compases de un duelo que al final sería largo. Soro III y los suyos, más atinados, mejor repartidos en el trinquet, igualaron a 30 e incluso llegaron a ponerse por delante (35-30). Las apuestas bailaban a un color y otro. Los dos equipos parecían en disposición de llevarse la victoria y lograr el pase a la final.
Pero Miguel y Dani tuvieron la fortuna o el acierto, que al final, todo es lo mismo, de ponerse por delante en el momento clave. 45-40 cuando se sobrepasaba la hora y cuarto de juego es tener mucha ventaja. Más aún se Dani, perro viejo, está al otro lado de la cuerda. El de Benavites, exhausto, hizo un último esfuerzo, se marcó los mejores quinces de la tarde, justificó el precio de la entrada, y se fue a casa a descansar, que mañana le esperan Genovés II y Sarasol II en la gran final.
Por otro lado, una pareja tiene que jugar muy bien para doblegar a un trío, y ése fue el caso de Miguel y Dani ayer. Cuando se está en inferioridad, no se puede especular con el juego. Hay que acabar el quince pronto, ser más rápido y más fuerte que el rival. Por eso Miguel contravino las órdenes de Dani y Oltra, que le cantaban rebot. Pero el de Petrer decía que no. Hacer el rebot supone mayor esfuerzo y menor efectividad. Por eso incluso el alicantino ocupó la parcela de mitger, muy pegado a Dani, para golpear al aire. De paso, daba menos tiempo a los rivales para colocarse. Y la jugada le salió perfecta.
Miguel ya avisó en la partida del Individual, cuando tumbó a Soro III y casi elimina a Genovés II, de su estado de forma, a poco más de una semana del Circuit Bancaixa, es espectacular. Ojo con él, porque vuelve a anunciarse en la Lliga con Grau, con quien disputó la última final en 2007 y forzó el desempate final.
Y cuando Miguel se cansó, en los últimos parciales, apareció Dani para aguantar la palma de Tato, la picardía de Tino, y el bot de braç infernal de Soro III. La pareja se los cargó a los tres sin prácticamente despeinarse y ahora va en el papel de víctima a por Genovés II y Sarasol II en la final.