Tiger Woods sigue siendo el personaje público número uno en los EEUU por todo lo que hizo, hace o deja de hacer, y las agencias de noticias locales continúan vertiendo informaciones sobre su vida privada a todas horas según las declaraciones que recogen de sus más allegados. El último rumor es que el golfista podría estar atravesando una depresión psicológica ya que se encuentra enclaustrado en su lujosa mansión de Orlando sin atender llamadas y sin recibir visitas, hasta tal punto que se ha llegado de decir que el estadounidense se pasa el día viendo dibujos animados por televisión y al parecer su alimentación se basa en cereales con leche.
El caso es que la casa de Woods sigue vigilada por los paparazzi día y noche, y la preocupación de los mejores amigos del multimillonario deportista es cada vez mayor por su estado, ya que ni a ellos les ha recibido, ni siquiera a Michael Jordan o Charles Barkley, ex jugadores de la NBA y también amantes de golf. El que tampoco ha podido localizar al número uno de la PGA ha sido el director de cine, Spike Lee, quien declaró en un show televisivo de la cadena HLN que el golfista californiano «ha sido insultado y si ni siquiera Barkley y Jordan, que son sus chicos, han podido acceder a él, los demás están haciendo movimientos en vano». En el mismo programa que se emitirá mañana en EEUU Charles Barkley aseguró: «He estado intentando ponerme en contacto con él, pero no he podido. Es muy frustrante. Mi intención era tan sólo decirle que ´Te queremos´. Si necesitas algo, sólo tienes que coger el teléfono. Deberías recurrir a tus amigos cuando las cosas van mal. Son los únicos que pueden entenderte».