J. V. BELDA
—¿Va con la espinita clavada del pasado año, cuando una caída le obligó a abandonar?
—En 2009 no estaba en condiciones de haber corrido. Venía de un accidente muy grave en la Baja Aragón, y el del Dakar llegó por no estar en las debidas condiciones, y además, me rompí la mano del otro brazo. Ahora estoy perfecto y mucho más tranquilo.
—¿Acabar vuelve a ser el objetivo?
—Aunque sea a rastras. Llevo ocho años consecutivos corriendo y soy uno de los veteranos. Coma lleva nueve ediciones; yo, ocho. Además, este año he conocido a Jairo Segarra, una persona excelente y con una ilusión grandísima que afronta su primer Dakar, y sé lo que se siente cuando uno pasa por ahí. Quiero cumplir mi sueño que es llegar y tirar del cuello de Jairo para que lo consiga también.
—De esas ocho ediciones, ¿cuál es la que más le ha marcado?
—La más dura, con diferencia, la de 2005. Aquel fue un Dakar salvaje, con las muertes del ´Carni´ (piloto ilicitano) y del italiano Fabrizio Meoni.
—La crisis se ha notado con un centenar de pilotos menos este año.
—Era normal que se notara, pero al final son 150 motos, más de 30 quads, un centenar de coches... Ha bajado, pero se trata de un Dakar. Eso sí, la situación es mala en todos los sitios, y la alegría no es la misma a la hora de organizar.
—¿Ha tenido dificultades para cuadrar el presupuesto?
—No he tenido ningún problema. Los patrocinadores principales siguen, he pedido dinero al banco y me han ampliado la póliza, con lo que debo alrededor de 40.000 euros... Somos pilotos que vivimos de nuestro trabajo, y esto es un ´hobby´ un poco pasado de rosca, pues todo el que hace un Dakar sabe que el riesgo está ahí. Pero nuestro objetivo es terminar, disfrutar de una pasión y hacer partícipes de ella a los demás.
—¿Estar en un gran equipo como Epsilon da mayor seguridad?
—Tengo la confianza de llevar mi mecánico habitual, Paco Ivars, de Calpe, que lleva muchos Dakar y está dentro de la infraestructura de Epsilon, por lo que no dudé en ir con ellos. Da una seguridad muy grande en todo, ir con un equipo de la envergadura de Epsilon, con toda la logística del día a día. Saben lo que quieren y cómo se hace. También repito con Honda, para mí la moto ideal, con la cilindrada perfecta para esta carrera (450, sin brida). Tiene sus limitaciones, como todas, pero estoy a gusto.
—¿Habrá sorpresa en 2011?
—El próximo año tendré que reunir casi el doble de presupuesto, pues quiero dar el salto a los coches. En 2009 hemos disputado el campeonato de España de rally todoterreno y nos ha ido muy bien y ya tenemos medio acuerdo con Isuzu para este año y el que viene, siempre con vistas al Dakar.
—¿Prefiere el Dakar en África o en Argentina y Chile?
—Me gusta más el de Argentina. La organización tuvo sus fallos el año pasado, los ha corregido, y estoy seguro que este Dakar va a ser muy duro. Lo principal es el tema del idioma, además de la seguridad de correr en países donde sabes que tienes cerca cobertura telefónica, médicos y hospitales. Eso en Mauritania es un problema grave.
—¿Volverá el Dakar a África?
—Lo veo inviable, tras lo ocurrido con los tres cooperantes españoles secuestrados en Mauritania. Y es que el Dakar es un escaparate muy goloso para este tipo de gente.