SD
La final del XI Autonómico de raspall parejas, ´Trofeo Fundación Ruralcaixa´ se decidió ayer después de más de dos horas de lucha titánica de cuatro ases del mundo de la Pilota Valenciana (Lluiset de Beniarrés, Roberto de Ayelo de Rugat, Moro de Alcántara del Xúquer y César de Rafelbunyol), cuatro jugadores que pertenecen a dos clubs de solera y con tradición, que son capaces de llenar dos trinquetes como el de Xeraco y el de Genovés (hace un mes), con gente diferente. Porque estos jugadores enganchan al espectador por su juego, por su garra y porque lo dan todo por sus clubs, equipos y sus aficiones. Ayer deleitaron y de qué forma a la afición que vitoreó a cada uno de sus jugadores a lo largo de la partida, les arrojaron almohadillas, chaquetas, como si de toreros se tratara dando la vuelta al ruedo. Los espectadores que estuvieron en el recinto de La Safor, catalogaron la partida como la mejor final, la más completa, emotiva y bella de los últimos años. Había espectadores de todas las edades, mayores, medianos y pequeños que disfrutaron cada uno de los quinzes de sus ídolos, porque son ídolos para muchísima gente de muchas comarcas, de una modalidad de Pilota, el raspall, que cada día demuestra el gran momento que vive.
Rafelbunyol empezó con suerte, ya que el sorteo cayó de su parte, pero las partidas no son como empiezan sino como terminan. El segundo juego lo sacó Alzira, sufriendo pero consiguió la igualada a 5. Así juego tras juego, con quinzes de muy bella factura. En la primera parte, El Moro, se echó al equipo a la espalda, su pelota salía de la mano con una fuerza endiablada y sus rivales no podían contener las acometidas del equipo de Rafelbunyol. Los de Alzira esperado su momento para colocarse por delante en la segunda parte de la partida, colocando un 20 a 25 cargando el juego sobre César que se defendió muy bien, y pasando al saque. Parecía que primer gran título ya estaba en las manos de Alzira, pero estaban ante un club campeón, que logró la igualada a 25 desde el resto, en ese momento toda la afición se levantó y aplaudió a sus campeones, porque ayer los cuatro fueron grandes campeones. En el último juego, Rafelbunyol en el saque contaba con todo a favor para conseguir el título que le falta, pero Lluiset y Roberto tiraron de su maestría para desplegar nuevamente un juego preciso y espectacular y terminar ganando sufriendo, pero haciendo disfrutar a sus aficionados que tocaban las mieles del triunfo.
Daniel San Juan, vicepresidente de la FPV dijo: «Lo de ayer fue increíble, la final fue muy buena y con partidas de este nivel es como crece nuestro modalidad, como lo son cada vez que disputa una final de la modalidad de raspall. El raspall merece que se le trate con cariño porque hay mucha gente que trabaja día tras día y sigue con ahínco a sus jugadores. Necesitamos que los medios de comunicación nos traten como nos merecemos porque somos la modalidad más viva en este momento y esto es una realidad». Las próximas finales de raspall, será el torneo organizado por la ´Mancomunidad de la Vall d´Albaida´, la última semana de enero y la primera de febrero, en Benigànim.