J. VALERO
—Dos campeonatos del mundo, tres de Europa, 3 Ligas, dos Copas de España, 1 Recopa, 1 Supercopa de España, 2 veces mejor jugador de la Liga y ahora… ¡mejor jugador del mundo!. ¿Qué más puede pedir?
—Es un poco el colofón a mi carrera aunque aún me queden años por delante. A nivel individual, el Umbro Futsal Awards tiene mucho prestigio y valor y agradezco que me lo hayan dado porque supone el reconocimiento a una carrera de muchos años en un primer nivel. Estoy muy agradecido por el premio, pero en un deporte de equipo, ser el mejor jugador del mundo tiene una importancia relativa y yo no le doy mucha.
—Al igual que ocurre en el fútbol con el FIFA World Player, la elección la hacen jugadores y entrenadores de todo el mundo. ¿No le da más valor este hecho?
—Sin duda. Por eso lo valoro mucho, pero no me gusta presumir de ello porque a mi edad, sigo disfrutando más de la propia esencia del juego en sí que de los premios o del palmarés, por bueno que sea.
—Pues tendría para presumir porque no muchos pueden decir que han llegado a ser el mejor jugador del mundo jugando de cierre…
—En eso sí que me ha sorprendido un poco porque me enorgullece que se acuerden también de la gente que juega atrás aunque el juego de los goleadores sea más vistoso.
—¿Cómo recibió la noticia de su elección?
—Me llamó a la concentración el director deportivo de mi club porque aquí —en Hungría– estamos sólo pendientes del Europeo, del próximo partido y no es fácil enterarse de estas cosas aunque parezca mentira.
—Por lo que dice, no me lo imagino celebrándolo por todo lo alto…
—Pues no te equivocas, aunque sí que hicimos lo justo, una pequeña celebración con los compañeros de selección y con la gente cercana.
—Uno de sus compañeros, Javi Rodríguez, es el único que puede presumir también del galardón que acaba de recibir. ¿Pensó que algún día le tocaría a usted?
—Somos viejos amigos después de tanto tiempo juntos en la selección. Él lo ganó en 2005 y fue muy merecido porque, además ha sido un jugador muy importante en la historia de este deporte en España. Yo nunca pensé en lograrlo.
—Juega en Murcia y lo verá desde la distancia, pero ¿cómo ve el futuro del fútbol sala en Valencia, donde nació y empezó a jugar?
—Precisamente por verlo desde la distancia es un poco atrevido, pero está claro que estamos pasando una travesía por el desierto y que se están cumpliendo algunas de las premoniciones que tenía hace tiempo. No hay un equipo en división de honor y Valencia debe tenerlo sí o sí. Eso sí, ahí está el UPV Maristas, que parece que tiene un proyecto serio y que espero que ascienda porque para mí, sería un orgullo como valenciano.
—Lástima que sólo pudiera jugar un año en división de honor con el Vijusa, hace ya 9 años…
—Sí porque en ese club tengo mis mejores recuerdos de la infancia. Llegué a las categorías inferiores con 15 años, jugué en juveniles, en el filial y, con 17 años, ya debuté en división de honor. Ellos me dieron la oportunidad de ser alguien en el fútbol sala.
—Acaba contrato esta temporada y no le faltarán ofertas, ¿no?
—Pienso siempre a corto plazo y lo lógico es que cumpla el contrato y renueve por ElPozo. En Murcia me siento valorado, querido y tengo hecha mi vida porque mi mujer es de allí. Estoy cerca de Valencia, pero casi seguro me quedaré a vivir allí.
—Juega al fútbol sala al máximo nivel, tiene una empresa y además estudia Empresariales, ¿de dónde saca el tiempo?
—Es cuestión de ir poco a poco con los estudios y de querer tener algo más para cuando a uno le toca retirarse.