J. V. BELDA
Si el lunes fue el escaso viento y su inestabilidad en el campo de regatas el motivo para suspender la regata de estreno de la 33ª Copa del América, ayer la culpa fue del oleaje, que «creó un estado del mar bastante duro, con olas entre 1,3 y casi 2 metros», según explicó el director de regata, Harold Bennett, a pesar de que «el viento estaba bien». Al mediodía se confirmaba la suspensión de una regata que pasará a disputarse mañana viernes si el tiempo lo permite. «La seguridad siempre está en nuestra mente porque lo último que se quiere es que se rompa algo o alguien se haga daño», aclaró Bennett por la tarde, justificando una decisión que cuestionaron especialmente desde BMW-Oracle.
Y es que estas dos suspensiones, pero sobre todo la de ayer, han reabierto la polémica acerca del punto de las Instrucciones de Regata referente al límite máximo de viento (15 nudos) y de ola (1 metro) que en su momento fue seriamente cuestionado por BMW-Oracle. El equipo norteamericano pidió su revisión al Jurado Internacional, junto a otros cuatro aspectos de las reglas. Alinghi, como Defensor, lo había establecido apelando a la seguridad, pero el Jurado, que intentó ser ecuánime en la revisión de las reglas para contentar a ambos, dejó el límite superior de viento y ola abierto y al sentido común del comité de regata. Para evitar sospechas, se autorizó la presencia de observadores de los equipos en el mismo barco del director de regata, entre los que se ha podido ver al abogado de los suizos, Lucien Masjean, y al portavoz de los norteamericanos, Tom Ehman.
La división entre unos y otros continuaba ayer en este aspecto, ya que BMW-Oracle sigue admitiendo que su trimarán USA17 es capaz de navegar en condiciones difíciles, aunque en el fondo reconocen la lotería que supone buscar en febrero estabilidad en los vientos a lo largo y ancho de un campo de regatas de 20 millas de longitud —casi 40 kilómetros— y 400 millas cuadradas.
Especialmente crítico fue ayer el diseñador español de BMW-Oracle, Manuel Ruiz de Elvira, quien aseguraba que con 15 nudos y un metro de ola «los barcos no se ponen al límite». «Eso es una broma de mal gusto o algo muy interesado, no son condiciones límite para los barcos o no deberían serlo, y para el USA no lo son», aseguró. «Esto no es la Volvo, ni una regata in shore —más cortas—, sino una regata costera y hay dificultad para poner un recorrido barlovento/sotavento de 20 millas, en Valencia, en invierno o en verano, en California o Ras al Jaima. Es difícil tener 20 millas con viento relativamente constante».
También el skipper (timonel) del USA17, el australiano James Spithill, manifestó que el equipo entero estaba «decepcionado» por no competir. «Estábamos listos para salir. Probablemente había una oportunidad desde las 10 de la mañana, aunque Harold es el hombre correcto para este trabajo, y tengo completa confianza en él. Pero me hubiera gustado salir».
Larga espera en el puerto
Harold Bennet lo había intentado. A la vista de las previsiones, el martes a última hora de la tarde anunció un aplazamiento en tierra hasta las 11:54 el miércoles. Ayer mismo por la mañana, extendió ese aplazamiento una hora más. Una decisión que evitaba a los barcos y a las tripulaciones —los mismos 14 de Alinghi y los 10 de Oracle— otro plantón de siete horas en el agua. En su lugar, permanecieron en sus ubicaciones en la dársena y el puerto comercial aguardando la decisión en uno u otro sentido. Conocida la suspensión, los suizos optaron por recoger el catamarán. Mientras, en el AC Park, nuevamente caras de decepción, como el pasado lunes, aunque esta vez el sol hizo más llevadera la espera, razón por la que muchos se cuestionaban esta segunda suspensión.
En el fondo, todos lamentaban que las condiciones fueran tan diferentes a las que se dieron en los entrenamientos de la pasada semana, durante los cuales los equipos pudieron ensayar el procedimiento de salida y las dos regatas que marca el ´Deed of Gift´, barlovento/sotavento de 20 millas por tramo, y un triángulo equilátero de 39 millas, cuyo primer tramo es en ceñida. Mañana, tercer intento.