RUGBY

Río de Janeiro espera a los héroes del ciclón de Fiyi

Sempere, Tudela y Carrión logran la recompensa a su trabajo y a los valores que mostraron al mundo meses atrás

21.06.2016 | 21:54
Río de Janeiro espera a los héroes del ciclón de Fiyi

César Sempere, Matías Tudela y Javier Carrión, los tres valencianos de los Leones (o #Leones7s, como se conoce a la selección española de rugby), llegaron ayer a casa con un flamante billete a los Juegos Olímpicos de Río. O como acabó diciendo la Federación Española, «la mayor gesta del rugby nacional». Los trece internacionales y el entrenador ´Tiki´ Inchausti fueron recibidos en Madrid, ya pensando en la próxima cita olímpica, pero también tratando de asumir la magnitud de lo logrado.

«Ha sido una hazaña increíble», explica a SUPER César Sempere, como los otros dos valencianos deportista del Proyecto FER que ve cumplido su sueño olímpico. «Para mí, después de 16 años de carrera, ha sido el logro más bonito y peleado tras un año de mucho sufrimiento y de dar la vuelta al mundo con muy pocos recursos. Nos lo merecemos, ha sido casi un milagro ganar la semi a Rusia y la final a Samoa en la última jugada. La única selección amateur en Mónaco se ha colado entre las doce mejores del mundo. Es una locura lo que hemos conseguido».

En la misma línea se expresaba el capitán Matías Tudela, que comparte con Sempere un ambicioso proyecto con el Tatami RC, recién ascendido a División de Honor B: «Es lo más grande del rugby español. Estamos aún mareados por la situación, y creo que no somos conscientes aún. Ante selecciones muy superiores, el balón ha botado de nuestro lado y ha salido... Espero que esto beneficie mucho al rugby de nuestro país».

«Es lo más grande que ha pasado nunca en este deporte, sin quitar mérito a los mundiales de XV y Seven», destaca por su parte Javier Carrión, jugador de La Vila. «Esto va a tener mucha repercusión y este deporte puede crecer mucho en España si aprovechamos el tirón de los Juegos Olímpicos».
Los tres piensan ya en Río, donde no temen al virus Zika ni a ninguna selección por potente que sea, como se ha demostrado. «Estamos muy tranquilos. Estuvimos un mes en Fiyi con el ciclón, y peor que aquello no hay nada. Estamos curados de todo, tenemos anticuerpos para el Zika y cualquier insecto y rival. Nos hemos venido arriba, pero en Río todos son grandes».

Más convencidos están Tudela y Carrión. «Hemos demostrado que en rugby 7 pueden pasar mil cosas, contra cualquier equipo importante puedes dar la sorpresa, y más en unos Juegos donde los favoritos estarán nerviosos buscando objetivos. Seguro que rascaremos cosas...», augura el primero. «El objetivo en Río es disfrutar y competir, son dos cosas que van unidas», añade Carrión, «nada preocupado» por el Zika. «Y salir a morder en cada partido, sin regalar nada. El que quiera ganar a España va a tener que sudar mucho. Nuestro objetivo es llegar lo más lejos posible».

Los tres valencianos acaban dando ánimos a las Leonas para Dublín. «Qué mejor que se clasifiquen las dos selecciones», concluyen. Y en especial hacia Teresa Bueso, la única valenciana, que fue operada el sábado de una lesión que acabó con su sueño olímpico en Río.

Los otros héroes de Fiyi



Las imágenes de la selección española de Rugby Seven luchando contra el ciclón de fuerza 5 que asola Fiyi, un país en mitad del océano Pacífico, ha trascendido el deporte. Su acción desató elogios de deportistas, federaciones, el COE y hasta la embajada de España en Nueva Zelanda, el país más cercano, a 2.700 km, que les ha ofrecido todo su apoyo.

Eso sí, sus planes para preparar las Series Seven de Hong Kong y el Preolímpico para los JJOO de Río se vieron trastocados al igual que la vida diaria de este tranquilo archipiélago de 900.000 habitantes. De hecho, esa semana tenían un torneo, « pero todo apunta a que vamos a cambiar botas de rugby por mono de trabajo y herramientas», vaticinaba César Sempere, del Proyecto FER.

Este, junto a Matías Tudela, también formado en el Tatami RC, vivieron en primera persona la intensidad del ciclón, cuya peor parte se libró al norte de la isla. «Cuando se activó el nivel de alerta, nos juntaron a todos los residentes en una sala para explicarnos los protocolos de evacuación, las caras empezaron a cambiar y a hacernos preguntas», cuenta César Sempere en declaraciones al Proyecto FER. «Habíamos quedado con dos equipos para un triangular y no se presentaron. Nos sentó muy mal pero luego entendimos por qué. Al volver a las cabañas, vimos a jugadores de rugby del complejo hotelero llenando sacos terreros de 50 kilos y haciendo diques para evitar que entrara el agua. No lo dudamos ni un minuto y nos sumamos, la coordinación fue digna de un trabajo en equipo e hicimos todo lo posible para evitar que la fuerza incontrolable de la naturaleza no alcanzase el resort». «Los vientos de hasta 325 km/h han arrastrado árboles y viviendas. Aquí la mayoría son de madera y chapa, sin puertas ni ventanas. Aquí solo ha habido daños materiales pero mucho pánico por la incertidumbre y el posible giro del Winston», concluye.

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