Atletismo-Vuelta a Pie Es Posible

Cruza la meta con una pierna, tras quitarse la prótesis por el camino

Jesús Mateu llegó el último pero fue el gran triunfador de la Vuelta Es Posible

30.11.2016 | 09:02
Jesús Mateu entrando en meta.

Llegó el último a la meta pero fue el gran ganador de la Vuelta a Pie Es Posible que el domingo clausuraba el Circuito Divina Pastora. Jesús Mateu, de 57 años, cruzaba la meta a golpe de muleta después de 6,3 kms y 1 hora y 7 minutos de duro esfuerzo. Acababa la carrera sólo con una pierna porque la otra, la ortopédica, viajaba en un coche de la organización. Se la tuvo que quitar a mitad de recorrido pero eso no impidió que Jesús, un día más, le ganase una nueva batalla al cáncer.
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Jesús Mateu, camionero de Paterna, vio cómo su vida cambiaba bruscamente en 2012: «Me detectaron un tumor, un sarcoma y desde entonces estoy luchando por superarlo». Diecisiete operaciones después, de pasar un duro tratamiento de quimioterapia, y tras sufrir la amputación de su pierna izquierda en su totalidad– «sólo tengo un palmo de muñón»– , Jesús, a sus 57 años, lejos de rendirse, se ha volcado en el deporte como gran aliado para luchar contra la adversidad. «Voy todos los días al gimnasio, hago bici, corro, nado... El deporte me ayuda a generar células buenas, sanas. Sé qué partida estoy jugando, sé que esto es una lucha muy difícil, el sarcoma es muy agresivo pero no pienso rendirme. Si además puedo servir de ejemplo o de ayuda a gente que está pasándolo mal, eso es un aliciente añadido. Me reconforta que cuando me vean piensen: ´si él puede, yo también´.»

Jesús, desde que perdió la pierna empezó participar en carreras populares. Suele correr en compañía de su hijo, Javi, que el domingo sin embargo, no pudo acompañarle: «El día antes se rompió un dedo por lo que tuve que correr solo la Carrera Es Posible. Por eso me puse mi chip en la pierna izquierda (la ortopédica) y el suyo en la derecha». Pero a meta llegó sólo el chip de la pierna buena. En el kilómetro 3, Jesús tomaba la decisión de quitarse la ortopédica; «Es una pierna vieja, no está preparada para correr y se me caía, por eso me la quité y se la di a alguien de la organización. Así que yo llegué a meta sin la pierna, impulsándome solo con las muletas. Cuando acabé la carrera tuve que buscar la pierna, no sabía ni dónde estaba. Normalmente el kilómetro lo suelo hacer a 8 minutos pero el domingo, sin la pierna, no pude, me salió a 10. Aún así estoy contento por haber logrado acabar». Jesús necesitaría una pierna apropiada para correr: «Pero son muy costosas, no me lo puedo permitir. Cuestan unos 13 ó 14.000 euros». Por ello, el corredor de Paterna se las tiene que ingeniar para poder correr: «He inventado un mecanismo con un trozo de cartón y cinta aislante que lo pongo en la rodilla para que vuelva hacia adelante porque es una prótesis barata y no tiene movilidad». Jesús se ayuda también de las muletas: «Me las ato a las manos con cinta aislante para que me cueste menos esfuerzo levantarlas».

Aunque esta vez no pudo acompañarle su hijo, Jesús Mateu no estuvo solo. Varios corredores del CA Murciélagos, que ejercían de prácticos y escoba en la carrera, le acompañaron: «Se portaron genial conmigo, me apoyaron muchísimo. Estoy muy agradecido».

Jesús Mateu ha encontrado en las carreras populares una motivación añadida: «En el gimnasio al que voy me hablaron de que había carreras solidarias que se corrían contra el cáncer, para ayudar a gente que sufría alguna enfermedad... y por eso empecé a apuntarme a este tipo de carreras. Siempre busco que sean pruebas solidarias». Así, su próxima cita será este próximo domingo, 4 de diciembre: «Voy a correr la Carrera Contra el Cáncer de Burjassot, de 5 kilómetros. Es importante colaborar con este tipo de pruebas». Jesús, tiene un hijo de 36 años, una hija de 30 y 3 nietos: «Mi familia es mi mayor motivación para seguir luchando, me apoyan mucho». Jesús ha demostrado que no existen barreras. El año pasado hizo el Camino de Santiago andando con su pierna ortopédica desde Francia a Santiago: «Anduve 800 kilómetros en 31 días, fue una experiencia muy especial. Por ello, el año que viene quiero volver a hacerlo, esta vez en bici», afirma Jesús a quien los proyectos, la ilusión y las ganas de vivir le llenan de energía: «Quiero probar también el triatlón». Jesús Mateu quiere seguir así los pasos de otro valenciano amputado, Juanjo López El Penyo que este año completaba su segundo Maratón Valencia Trinidad Alfonso y ha participado también en triatlones y pruebas tan exigentes como la Titan Desert.

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