EXPEDICIÓN RUNNERS FOR ETHIOPIA

Un viaje a la gran cantera del atletismo

Un grupo de corredores llevó material deportivo a los jóvenes etíopes

21.08.2017 | 19:17
Un viaje a la gran cantera del atletismo

Una expedición compuesta por 47 fisioterapeutas y corredores pertenecientes a la ONG Runners For Ethiopia se desplazó el pasado mes de julio al país africano para llevar a cabo una misión humanitaria: entregar material de atletismo a las jóvenes promesas del fondo etíope que se entrenan en el Centro de Alto Rendimiento de Hareg Selam y, de paso, vivir desde dentro el Maratón Abebe Bikila, en Awassa.

En la expedición viajaron cinco corredores y corredoras valencianos, entre ellos el director deportivo del CA Rocafort Running, Manuel Zafra y el presidente del CA 10K Valencia, organizador del 10K Ibercaja Valencia y Maratón Ekiden, Álex Aparicio que participaron ambos en el medio maratón que se celebraba de forma simultánea a la prueba de 42,195 m.

«Ha sido una experiencia inolvidable», destaca Manuel Zafra que relata así el funcionamiento de los centros de alto rendimiento, cantera inagotable de grandes atletas etíopes: «Allí se entrenan jóvenes de entre 14 y 18 años. Es increíble verlos correr, vuelan. Son pura fibra. El gobierno de Etiopía subvenciona estos centros. A los chicos les dan alojamiento y comida durante al menos dos años, y con eso están más que contentos, para las familias es un desahogo ya que allí, prácticamente no hay trabajo. La gente sobrevive con el autoabastecimiento, con ganadería, agricultura, visten con ropa muy vieja, de cualquier manera... pero lo más increíble es que son felices, no piensan en el futuro. Sólo en el presente».

Runners For Ethiopia entregó a los jóvenes corredores packs con camisetas, zapatillas, pantalones, calcetines... «Son todo productos que hemos ido recogiendo con acciones solidarias en distintas carreras este año». Pero además, a expedición española llevó a cabo una importante misión sanitaria: «Los fisioterapeutas que viajaban en el grupo estuvieron varios días tratando a atletas etíopes lesionados, y lo que es más importante, enseñando a los fisios locales para que sepan cómo tratar las lesiones. También les llevamos un aparato tan básico como un ecógrafo, del que carecían allí». Runners For Etiopía también entregó material escolar, juguetes, caramelos, ropa.... a los niños huérfanos del centro de acogida infantil Ketema Kebele de Addis Abbeba.

Durante diez emocionantes e intensos días, los expedicionarios de Runners For Ethiopia se integraron en el estilo de vida de los atletas etíopes: «Entrenábamos con ellos todos los días. Allí los entrenamientos son en medio del prado, entre vacas, burros y todo tipo de animales que se te van cruzando. Me gustó mucho el calentamiento que hacen, es como un ritual, hacen una serie de ejercicios de técnica de carrera de forma acompasada, todos al mismo tiempo, y luego empiezan a correr con cambios de ritmo, etc. Al final del entrenamiento en círculo y van saludando al entrenador, mostrándole su respeto». Adaptarse a la altitud fue una de las principales dificultades: «Entrenábamos a 2.800 metros de altitud. Eso multiplica la producción de glóbulos rojos. Por eso, cuando estos atletas corren a nivel del mar, vuelan».

El momento culminante llegó con la celebración del 33 Maratón Abebe Bikila Awassa que se complementaba con un 10k y un medio maratón paralelos: «Minutos antes cayó un diluvio, llovía muchísimo pero de repente, dejó de llover y pudimos correr sin problemas. La organización es básica, no se parece en nada a los maratones de España. Minutos antes de la carrera hincharon el arco de salida y no había crono. Era alucinante porque a las ¡2 horas y media! ya empezaron a desmontar el arco y no quedaba nadie. Ningún corredor local sobrepasaba ese tiempo, cuando en Europa lo normal es dar hasta un margen de 6 horas en un maratón».

Manuel Zafra se decantó por correr la media: «fue una experiencia muy bonita, la gente se vuelca con los corredores, las calles están llenas, tienes que ir prácticamente corriendo con niños cogidos de las manos.

Además de comprobar cómo se forjan los grandes atletas etíopes, Zafra y sus compañeros regresaron volvieron de Etiopía con una gran lección aprendida: «durante nuestra estancia degustamos sus comidas (muy sana, por cierto), viajamos en sus transportes públicos (carros con burros) y sobretodo aprendimos de ellos que se puede ser feliz con muy pocas cosas».

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