EFE
Con varios grados menos de temperatura y con menos colorido en la gradas, el estadio Ernst Happel de Viena revive esta noche la noche mágica del 29 de junio de 2008, cuando la selección española de fútbol se alzó con la Eurocopa.
El amistoso que España y Austria juegan hoy en el mismo escenario que vio encumbrase a la "Roja" ha servido para que la capital alpina reviva aquel verano de pasión futbolística.
Miles de personas se concentraban ya una hora antes del comienzo del partido (19.45 GMT) en los alrededores del estadio vienés.
Según datos de la Federación Austríaca de Fútbol (\u00D6FB), hasta 28.000 entradas se han vendido para este partido en los que el homenaje y el recuerdo son los elementos esenciales.
Los colores de España abundan entre quienes se han acercado esta noche al ya legendario estadio.
Viena revive por unas horas la magia que la convirtió en capital mundial del fútbol en junio de 2008.
Los colores de la "Roja" en bufandas, gorros y banderolas han vuelto a dejarse ver en una ciudad en la que la afición por el fútbol español han crecido desde que Iker Casillas levantara la copa continental.
Menos que en aquella ocasión pero igual de animados, muchos aficionados españoles residentes en la capital austríaca han querido compartir el reencuentro con el escenario de la victoria.
Con una proporción de 1 a 50 respecto a los seguidores austríacos, los cánticos de los españoles dominaban ya los vagones del metro que los acercaba al estadio.
La salida al campo de los hombres de Vicente del Bosque fue recibida con una ovación desde unas gradas sin la tensión que se vivía antes del partido de Alemania.
Hoy, como el propio del Bosque ha asegurado, España está aquí para dar "un pequeño homenaje" a los anfitriones del triunfo español. Así, los nervios que jugadores y afición sufrieron aquella noche estival han sido desplazados hoy por las simples ganas de ver jugar a una de las mejores selecciones del mundo.
España viste hoy la misma equipación con la que se alzó el triunfo. Los locales han dejado en el armario sus habituales camisetas rojas y llevan la segunda equipación, de color negro.
En las gradas, el presidente Heinz Fischer y miembros del Gobierno serán testigos del juego de los españoles. Y en el centro del campo, será la retirada estrella del esquí Hermann Maier quien dé el saque de honor.