R. M.
Dentro de lo malo la jornada de ayer no fue del todo mala para los intereses del Levante, que aunque empatado ahota con el Elche sigue cuarto y solamente ha perdido un punto de comba respecto al líder.
Pese a que sólo es estadística, los números hablan de que para el Levante la zona de ascenso y el liderato estarían más cerca incluso de lo que dice la clasificación si consiguiera cerrar mejor los partidos y no sufrir tantas expulsiones. Y es que sea por falta de veteranía o por otra índole, el equipo ha perdido 14 puntos en partidos en los que se había adelantado en el marcador. De hecho, las dos últimas derrotas, ante Salamanca y Hércules, se han producido de ese modo. Tan cierto como que el rival también juega y que los partidos duran 90 minutos es también que en una categoría tan apretada como esta para los de Luis García la diferencia entre estar en cabeza sacándole mayor provecho al trabajo es mínima.
Las expulsiones son el otro lastre. El último Cendrós. La semana anterior Serra. En total, van seis expulsiones en 13 jornadas, casi una cada dos partidos, una media que suena excesiva para un equipo que no es especialmente leñero pero al que en momentos puntuales le falta saber estar para no desperdiciar todas las cosas que hace bien. Al final esos detalles pueden acabar decidiendo si el Levante pelea por subir o se queda en tierra de nadie.