La victoria se paga con Europa. No es que sea la noticia del día, tampoco la del año. Es, objetivamente, lo más grande que ha pasado en 102 años de historia. Tan sólo en lo más profundo de la fase REM se había visto el club granota en una así. Un momento tal vez irrepetible y que obliga al equipo, sin el que nada habría sido posible, a multiplicar la responsabilidad que tiene esta noche en Palma. Responsabilidad y exigencia por todo lo que hay en juego, no obligación por un objetivo tan ´extra´ como ´extraordinario´.
Prohibido infravalorarse
Entre la derrota en Zaragoza y las molestias de Barkero sólo faltaba que al Levante le estallara el tema Koné en la cara. Es una lástima que ante un día tan importante no se hayan podido templar los nervios, que están a flor de piel, ni la sensación de cotizar a la baja de cara a una auténtica final. Más que una percepción, es también una realidad. Se demuestra con que una victoria que valdría una clasificación europea se paga en el mercado de apuestas cuatro a uno. No se trata de un resultado tan improbable, aunque la cuestión no es tirar un pick con value sino invitar al levantinismo a desmarcarse de la tendencia de infravalorar a los azulgrana.
La verdad de Arouna Koné
Con Koné se puede ganar o perder pero es la franquicia granota. Sin embargo, el problema más allá de su ausencia es que a base de desinformación y suspicacias se ha liado parda. Quico Catalán, que está protegiendo al jugador, ha quedado expuesto a una presión desproporcionada. Está tocado, aunque no más que en las decenas de partidos que ha forzado. Clarito: pongámonos en que no vuelve a jugar. Y punto. Lo práctico es pasar página, sin tantas milongas. El club, que no puede ir al Sevilla reconociéndole lo que tiene hecho a sus espaldas, conocía el riesgo de los 18 goles y ahora paga el peaje de haberlo exprimido hasta en Copa, donde el tiempo ha demostrado que se desperdiciaron dos tantos suyos. Un desgaste en vano. Que sirva para tomar nota de cara al futuro y calibrar mejor estas circunstancias.
Lo que depende y no del equipo
Del chascarrillo sin mala intención al que aspiraba le salió un torpedo que dio de lleno a Quico. (Lo ideal, vamos, para esa sintonía mejorable de la que el presidente no tiene constancia directa pero que sigue latente). La realidad es que a JIM se le ha informado al detalle y sabe que el club, amén de que quedaría en ridículo, está atado de pies y manos. Digan lo que digan, la cláusula de la renovación unilateral es del futbolista, quien por mucho que le asesoren sus representantes es el que decide y el que después de llegar al tope de 17 goles (humanamente, no en los mundos de Yupi) se expone a perder mucho si algo sale mal. Arouna se ha vaciado hasta donde podía: chapeau. No es de él de quien depende Europa, sino del Levante. ¡Vamos, podemos!.
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