16/11/13

El desiborrizador que lo desiborrice

Los derroteros de la no renovación de Keylor Navas empiezan a parecerse cada vez más al caso Iborra. Es como si un síndrome acechara al Levante.

17.11.2013 | 02:30

El uno con el otro no tienen mucho que ver a priori, pero Keylor Navas empieza a darle un aire a Iborra. Al menos los derroteros de sus no-renovaciones cada vez están pareciéndose más. De hecho, es como si un síndrome de iborrización acechara al Levante a la hora de sentarse a futuro con sus mejores futbolistas, desde el mencionado Keylor a Rubén pasando sobre todo por un Diop con cuya copla se ha quedado todo el mundo. Tal y como está el panorama para las negociaciones va a ser necesaria la figura de algún desiborrizador que las desiborrice...

Declaraciones de ida y vuelta
Desencuentro al descubierto
El Levante, que llegó tarde, se enfrentó en el caso Iborra al dilema de que el Ciutat no se le echara encima por desoir la oferta de renovación, ésa de la que dicen ahora que ni en broma llegaba al millón. Un extremo al que pese a querer evitarlo va a llegarse con Keylor después de que Quico Catalán haya apretado el acelerador traspasándole la presión públicamente. Azuzado por el error no forzado del portero al declarar que quien tenía que mover ficha era el club, el presidente hasta se pasó de frenada «para que todo el mundo esté tranquilo» hablando de bastante más de lo que en realidad hay en la mesa.

Quico aprieta; Keylor espera
Las dos posturas son lícitas
Igual que Iborra, Keylor y su agente están en su pleno derecho de que siga corriendo el tiempo a la espera del Mundial, su nacionalización y el devenir de un mercado en el que cogen posiciones Atlético y Sevilla, entre otros. Sin embargo, igual de lícito que sus oidos sordos es que el Levante se haga de valer tratando de forzar una negociación en la que no ha encontrado retorno ni de momento va a tenerlo. El club debe cuidar sus pasos para no chafar innecesariamente charcos, pero su postura es la que toca con un jugador al que rescató de Segunda División B y que durante dos temporadas parecía que iba a zamparse. Y es que es ahí, en su larga suplencia y en la preeminencia de un Munúa con oferta de renovación a principios de año, donde está la madre del cordero. Pese a que todo el mundo sabía en Orriols de sus condiciones, las cuales pasó de demostrar en los entrenamientos a la Euroliga, nunca estuvo claro si llegaría a los niveles en los que está ahora siendo uno de los porteros que más para de la Liga y con margen todavía para corregir fallos. En lo que va de curso, Keylor ha sido crucial no sólo por permitirse el lujo de parar dos veces el mismo penalti sino por los puntos que han atrapado sus manoplas. Tan extraordinario ha sido su nivel que cuando no lo ha alcanzado o ha estado por debajo de él se le ha extrañado o afeado más de lo que le habría tocado.

Deportiva y económicamente
En el mercado cotiza al alza
Nadie va a pagar por Keylor los 10 millones de la cláusula, ni siquiera la mitad. Más aún, tampoco la mitad de la mitad. Pero es indudable que el costarricense, que cuenta con el valor añadido de una actitud irreprochable dentro y fuera del campo amén de un sueldo y un contrato leoninos para lo que es la plantilla granota, tiene mercado y sus actuaciones cotizan al alza. Motivo por el que deportiva y económicamente es aconsejable que el Levante lo tenga controlado. Desiborrizar la no renovación se antoja bastante complicado, pero el desiborrizador que la desiborrice, buen desiborrizador será.

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