Como el doctor Livingstone, siempre adelante

En la semana del descenso, la historia más inspiradora ha sido la del pequeño Diego. Todo un mensaje para el Levante

18.06.2016 | 23:32

Nos gusta la historia de Diego. Nos encanta. Por eso la primera foto tras consumarse el descenso fue la suya. Allí estaba él sosteniendo en Málaga el folio que acababa de escribir papá: «Volveremos». Desde que se convirtió en el niño del ascenso hace seis años, su vida está documentada en un álbum azulgrana. Su historia, símbolo de una generación de granotas que sólo ha visto al Levante en Primera, ha sido la más inspiradora para afrontar una semana en la que en vez de ir hacia atrás hemos preferido, como el doctor Livingstone, hacerlo hacia adelante. Hay un pasado que honrar, pero también un presente y sobre todo un futuro que cuidar. Por eso, en la profunda remodelación que debe afrontarse a todos los niveles, el club de los niños debe hacer especial hincapié en que toda esta nueva generación de levantinistas no se pierda. Tanto los de cuna como Diego como los que llegaron al Ciutat de rebote.

Los culpables de la encuesta
Hablando de profunda remodelación, los resultados de nuestra encuesta son reveladores. El 43 por ciento apunta al presidente y el Consejo como principales responsables del descenso, mientras que un 31 lo hace a los jugadores. Por contra, apenas un 11 señala al entrenador y sólo un 8 al director deportivo aun habiendo sido el primero en salir, para más inri aprisa y corriendo y con los oídos pitándole. No es más que eso, una encuesta sin el muestreo del CIS pero significativa de lo que se respira en la grada del Ciutat, donde pese a todo sentaría mal la continuidad de Rubi por capacitado que se vea para «ayudar» en el ascenso, un objetivo que se le escapó en Valladolid y Girona. La experiencia con Alcaraz, que sirva de algo.

sobre el atraco y el milagro
Como pusimos en la portada, fue en Málaga donde se bajó a Segunda con un atraco de Primera. Pero los culpables evidentemente no son los árbitros. Al menos no los únicos, aun reconociendo que todo resta y que con la Federación no hay el rollo que había. En una de las charlas previas en el Ciutat quedó claro que cada vez eran menos los que creían en el milagro y en cierto sentido el atraco hasta vino bien para desviar la atención levantando la voz. Es algo que debería haberse hecho antes y con otras formas pensando que hay que seguir jugando para volver a Primera. Por Diego y por todos los granotas.

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