EDGAR VIVÓ
El Skoda Scout es el vehículo perfecto para disfrutar del fin de semana, puesto que su carrocería tipo ´ranchera´ permite viajar con toda la familia y su equipaje, a la vez que su mayor altura al suelo, sus protecciones inferiores y su tracción 4x4, ofrecen una excelente capacidad off-road.
Este Octavia familiar no puede negar su espíritu aventurero, ya que a primera vista se aprecia su elevada carrocería, derivada de unas amortiguaciones de mayor recorrido y de unas llantas de 17 pulgadas con neumáticos de elevado perfil, así como su reforzada carrocería con elementos plásticos de color negro en los parachoques y las aletas laterales. De igual modo, los bajos también están a cubiertos con unas placas de plástico de aspecto metálico situados en la parte anterior y posterior del vehículo. Estos escudos protegen al vehículo cuando se ponen a prueba los generosos ángulos de ataque (16,3º) y salida (16,9º) del Scout.
El interior es prácticamente el mismo que el del Octavia familiar -salvo por algunas inserciones de aspecto metálico-, con lo que encontramos un habitáculo compuesto por materiales y acabados de buena calidad, y una más que aceptable ergonomía en todas las plazas. La postura de conducción es cómoda, merced a la buena disposición de todos los mandos y a la regulación de asiento y volante, tan sólo echando de menos un mullido más blando en asiento y respaldo que ofrezca mayor confort y sujeción.
De puertas para afuera
Si bien el Scout es un vehículo de conducción sencilla, sus generosas dimensiones y robusta carrocería hacen que la ciudad no sea su medio natural. Por contra, estos dos aspectos juegan a su favor a la hora de rodar por carretera o adentrarse en caminos sin asfaltar.
En autopista hace gala de un aplomo y una estabilidad realmente sorprendentes, teniendo en cuenta su altura. Esto es debido a un tarado de suspensiones permisivo pero no por ello blando, que no deja margen a balanceos de la carrocería y que logra, junto con una dirección no muy directa pero sí bastante fiel, mantener al Scout siempre en la trazada correcta. En este último aspecto -sobre todo presente al rodar por carreteras de montaña- incide notablemente la tracción total, que ´activa´ la zaga del vehículo facilitando el redondeo de los virajes. Con todo esto se logra que este Skoda ofrezca un paso por curva neutro y seguro.
Precisamente la seguridad es uno de los apartados más destacables de este modelo, ya que el sistema de tracción total es capaz de ofrecer igual par a las ruedas delanteras y traseras cuando se precisa, es decir, al perder tracción en zonas de tierra nieve o hielo. En circunstancias normales es el tren delantero el que recibe el 90% del par.
Al margen de todo esto, cabe destacar que donde más nos sorprendió el Scout fue en tramos de tierra, ya que sin la destreza de un auténtico todoterreno -sobre todo por la falta de reductora- era capaz de rodar a altas velocidades por zonas abruptas y superar obstáculos a priori reservados a auténticos SUV.
Con respecto al motor, poco queda ya por decir del conocidísimo propulsor diésel 2.0 TDI de 140 CV, tan sólo destacar de nuevo sus buenas prestaciones y bajo consumo.