EFE
Es fácil sacarle una sonrisa a Hedwiges Maduro. Pero ayer, durante la dulce resaca de su primer gol en el Valencia y frente al Barça, el holandés, que abrió las puertas de su casa de l´Eliana a Superdeporte, no podía parar de reír. Después de unos inicios complicados el ex de Ajax vive su etapa más dulce en el club de Mestalla y, debido al optimismo que le caracteriza, es incapaz de esconderlo. «Siempre he estado bien aquí, pero este es mi momento más feliz. Me gusta mucho Valencia, además ahora juego mucho. Están siendo unas semanas muy especiales», explica.
Maduro llegó a la capital del Turia en enero de 2008 por poco más de dos millones de euros. La temporada pasada, con Koeman y Voro como entrenadores, jugó 15 partidos. En verano su participación en las Juegos Olímpicos de Pekín a punto estuvo de costarle un disgusto, su salida del Valencia. Unai Emery prefirió apostar por los jugadores a los que vio durante la pretemporada y le comunicó que una cesión sería lo mejor para él. Sin embargo, el «trabajo» le ha convertido en titular desde el inicio de la segunda vuelta.
«Era una situación difícil de imaginar, pero así es el fútbol. Yo he trabajado mucho y cada día un poquito más. El premio es que ahora juego y Unai confía mucho en mí», asegura un Maduro que añade que «tener una buena mentalidad debe ser lo normal en un futbolista». «El fútbol es un juego, pero es un juego muy serio. A mí me apasiona desde pequeño y, por ello, tengo la ambición de aprender a diario algo más y seguir trabajando para ser mejor», agrega.
El tanto del empate en la primera mitad (1-1) ha sido el primero del holandés en los 44 partidos oficiales que ha disputado con el Valencia. ¿Cómo fue? «Un córner que sacó desde la esquina derecha Silva, el balón salió alto y yo me coloqué, más o menos, en el segundo palo. Pensaba que Valdés cogería la pelota, pero no? Tuve un poco de suerte, pero fue importante, ¿no? Un gol siempre es un gol», comenta la jugada con buen humor y, algo más serio, añade: «Llegó a los 42 minutos, un momento clave para empatar. Creo que significó un giro en el partido porque Pablo marcó dos minutos después. Fue un golpe anímico para el Barça».
Los goleadores de cuna, como Villa o Etoo, tienen sus ritos pensados para celebrar un tanto. No obstante, cuando el afortunado que supera al portero es un defensa, el festejo lo rige la euforia. «Me volví loco, sólo gritaba y pensaba gol, gol, gol? Son momentos muy rápidos, no me dio tiempo a pensar en nada. Recuerdo que yo y los compañeros también decíamos: ´¡vamos equipo, vamos a ganar!´». Así resume Maduro esos segundos en los que fue, entre gritos y saltos de alegría, a acercarse a los seguidores de la grada de Mestalla.
Una de las claves de la buena imagen que el Valencia ofreció ante un líder intratable, según el jugador holandés, fue que salieron «como leones». «El equipo tiene mucha confianza y ganas de sumar victorias. Demostramos que al Barça se le puede ganar y ahora ellos son los mejores del mundo. Es la mejor prueba de que también tenemos un gran conjunto, con mucha calidad», indica un Maduro que quedó impresionado con la afición: «Junto al 3-2 en Copa del Rey, también contra el Barça y en Mestalla, fue el partido más emocionante. La afición se portó de manera espectacular, disfrutamos con ellos. Fue un partido muy bonito para mí, marqué mi primer gol, no lo olvidaré nunca».
´We can´, en versión valenciana
Al futbolista con raíces caribeñas no le cabe duda de que, manteniendo la intensidad y el buen juego, el Valencia se clasificará para la Champions. «Todavía quedan cinco partidos y hay que pelearlo. El partido contra el Espanyol es muy importante, deberíamos sumar tres puntos porque el sábado lo hicimos muy bien pero sólo sacamos uno. Después ya vendrá el Madrid? Con esta confianza y nuestro estado de forma, podemos jugar la Champions», argumenta.
Tal es la fe del holandés en este Valencia que, si él y sus compañeros mantienen el ritmo mostrado durante el último mes, se atreve a pronosticar la clasificación final para la Champions League. Eso sí, SUPER, observando sus progresos con el castellano, le propuso el reto de hacerlo con la versión valenciana del lema que popularizó Barak Obama, actual presidente de los Estados Unidos, en las pasadas elecciones: ´Yes, we can´. Hedwiges fue valiente y el resultado, con una pronunciación muy correcta, notable: «Sí, nosaltres podem. Jugarem la Champions!».
En la recta final de la temporada el Valencia ha remontado un vuelo que fue demasiado raso durante muchas jornadas. Según Maduro, la reacción ha surgido efecto porque «hay más tranquilidad y estabilidad». «Para los jugadores lo mejor es pensar en fútbol y no contestar preguntas de otro tipo. Sólo tenemos en mente ganar», confiesa un centrocampista defensivo al que Unai Emery ha reconvertido en defensa central. Al principio le costó verse lejos de la medular, pero ahora lo prefiere. «Siempre me he considerado un centrocampista, pero estoy cómodo de central, contento porque juego. Unai confía en mí y cree que soy buen central. Además tengo más ocasiones de jugar atrás, tanto aquí como con Holanda», finalizó.