R. MARÍN
El chispazo valió el día. Latigazo de Jorge Pina y aparición de Molinero en el segundo palo para marcar inapelable a puerta vacía. Tal y como iban las cosas, parecía harto improbable que el Levante resucitara, pero lo hizo en esa décima de segundo que el balón tardó en llegar a la red desde el golpeo. Lo que era otro partido más a la deriva se convirtió, a raíz de ponerse por delante, en una experiencia gratificante. Y es que los levantinistas recuperaron la competitividad con un buen partido ante un Rayo que, con la fe justa, tiró por la borda las pocas opciones de subir que tenía.
Tan cierto como que el Levante es igual de mortal que los equipos que ya tienen el trabajo hecho lo es también que sin objetivos en juego y el nivel de tensión menguando es ya menos impermeable a las precipitaciones institucionales de un club cuyo futuro, que a nadie se le pase por alto, nadie garantiza. Lo sabe Luis García y lo saben también los futbolistas, tanto los que van a continuar como los que no.
Por eso mismo, fue noticia que, sin apretar el acelerador, los granotas le aguantaran el tipo a un Rayo que apuraba sus remotas opciones de ascenso y que marró tres oportunidades que ni pintadas antes de ir al descanso. No le puso nervio y terminó pagándolo. Porque fue así, sin convicción, como los vallecanos se dejaron la última esperanza, algo que retrata el desvarío de Mel con las primas. Cualquiera diría que se jugaban la vida.
Aunque obligado en algunos casos por las bajas, Luis García agitó el once inicial. En una decisión llamativa, y justo cuando llegan campanas de fichaje con el Las Palmas, sentó al renovable Pedro Vega para darle bola a Jorge Pina. Y confió en el chaval Héctor Rodas en lugar de un Yago que quedó retratado ante el Córdoba. Dos novedades de las de verdad, junto a Manu, Molinero y la vuelta de Sergio Ballesteros, con las que de salida el equipo ganaba, al menos, en efervescencia.
Efervescencia que le sobró a Pallardó para autocontrolarse y evitar una patada prescindible que le costó la segunda tarjeta. Con media hora por delante, el Levante se quedaba con uno menos, circunstancia a la que Luis respondió de inmediato metiendo a Yago y Gorka: se trataba de ponerle el tapón a la botella para evitar fugas de gas.
Titular como por coincidencia, Manu podrá presumir de un debut inmaculado. Estuvo de notable y se fue sin goles, aunque con una amarilla por perder tiempo, muestra de que el Levante estaba enchufado a la corriente para volver a puntuar.
- Ficha técnica
1 - LEVANTE: Manu; Molinero, Ballesteros, Héctor Rodas (Yago, m.74), Cerra; Miguel Pérez, Pallardó, Samuel, Jorge Pina (Pedro Vega, m.61); Rubén Suárez (Gorka Larrea, m.76) y Xisco Nadal.
0 - RAYO VALLECANO: Cobeño; Coke, Salva, Serrano (Sousa, m.78), Llorens; Albiol (Piti, m.61), Michel, Enguix, Jofre (Rubén Reyes, m.58); Pachón y Aganzo.
Goles: 1-0, m.53: Molinero
Árbitro: Melero López (colegio andaluz). Amonestó por el Levante a Manu y por el Rayo Vallecano a Jofre y Salva. Expulsó con doble tarjeta amarilla al jugador del Levante Pallardó (m.73)
Incidencias: partido disputado en el estadio Ciutat de València ante 3.500 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.