Cuando comienzo a escribir estas líneas estoy más caliente que una mona -caliente en el sentido de enfadado, no piense mal el personal- y temblando al mismo tiempo porque como no sea capaz de calmarme y cometa la estupidez de dejarme llevar esto puede terminar ´malamente´. Pero que muy ´malamente´. Pero como suelo decirles demasiadas veces, me gusta escribir lo que pienso y como lo siento. Ya ven, es una manía mía que tengo, la de acostarme cada noche con la conciencia tranquila. Y mientras sigo escribiendo es lunes por la tarde, y los lunes por la noche hacen CSI, y no es por nada, pero me gusta ver CSI sin que nada perturbe mi neurona.
¿Y cómo explicarle a la neurona que a Villa el cuarto árbitro le pilla haciendo un corte de mangas cuando está a punto de entrar en el túnel de vestuarios, pero ni el cuarto árbitro ni los dos jueces de línea ni el árbitro vieron a Capello hacer una peineta al público? -Peineta que por otra parte captaron todas las televisiones-. ¿Cómo explicarle a la neurona que hace unos meses Van Nistelrooy celebró un gol haciendo un corte de mangas y ni el cuarto árbitro ni los jueces de línea ni tampoco el árbitro principal lo vieron? Yo lo que quiero es hacerles partícipes de mi indignación al ver lo tremendamente serviles que son los árbitros. Serviles son con el Madrid y valientes con el Valencia y muy especialmente con Villa, al que para que le piten un penalti lo mismo tenemos que llamar a Grissom el de CSI y que le haga una autopsia para ver si eso se considera penalti de una vez. Lo malo es que después saldría el ´metomentodo´ de Díaz Vega y diría que no había sido penalti, que había sido una «autopsia ejemplar». Se piensan que somos tontos...