J. VALERO
Un susto. En eso parecía haberse quedado la situación que tuvo que vivir Anabel Medina el pasado miércoles en el partido de segunda ronda de Roland Garros ante Irena Pavlovic. Pero aunque la valenciana pudo sacar el partido adelante con relativa comodidad, ayer vio como la espalda le apartaba definitivamente del sueño de igualar su mejor clasificación en el torneo parisino y que pasaba por llegar hasta los octavos de final.
La croata Petra Martic, número 50 de la WTA, fue la gran beneficiada de ello, ya que se clasificó para la siguiente ronda por un contundente 6-2 y 6-1 en una hora y veintiún minutos de juego, con un segundo set que duró solo 29 minutos, después de que Medina tuviera que ser atendida por la fisioterapeuta del torneo al final de la primera manga.
La de Torrent se despide así del torneo por culpa de una contractura muscular después de que no hubiera perdido ningún set en los primeros partidos y, tal y como ella reconoció tras su segundo encuentro, quizá en el mejor momento de su carrera deportiva.
Pero el palo de la derrota ante Petra Martic se vio compensado en parte horas después en el partido de dobles que ya aplazó el día anterior por sus molestias y que, con la también valenciana Arantxa Parra de pareja, le enfrentaba a Chuang y Dushevina. Y es que pese a perder el primer set por un contundente 1-6, las valencianas reaccionaron a tiempo para ganar 6-3 y 6-4 las dos siguientes mangas y seguir con éxito la preparación para los JJOO.