EFE
Las obras del nuevo estadio del Valencia cumplen mañana dos años, pero siguen paradas desde hace más de cinco meses, por lo que los plazos de su finalización quedan muy lejos de alguna de las previsiones iniciales que fijaban su duración en los dos años ya transcurridos desde su comienzo.
El día 1 de agosto de 2007 se iniciaron los trabajos de movimientos de tierras en el solar de 90.000 metros cuadrados de la avenida de las Cortes Valencianas de Valencia, donde se construye la nueva instalación deportiva.
Dos días antes, el entonces presidente y máximo accionista del club, Juan Soler, afirmó que con el comienzo de las obras empezaba "una nueva época para el Valencia".
También dijo que el coste de la construcción del estadio iba a rondar los 250 millones de euros y que las obras se iban a prolongar durante alrededor de dos años. Su duda era si el equipo iba a poder jugar en el nuevo campo en la temporada 2009-2010, la que comienza dentro de un mes, o iba a ser necesario esperar a la 2010-2011.
En aquel momento, también anunció que el club ponía a la venta una de las parcelas del actual campo de Mestalla para disponer de fondos para el desarrollo de la actividad.
Aquel 1 de agosto estuvo marcado por la llegada a la zona de camiones y excavadoras, pero también de curiosos interesados en ver como se daba el pistoletazo de salida a la nueva instalación, aunque no faltaron las voces disidentes.
En el centro de un solar plagado en ese momento de matorrales se podía ver un texto escrito con pintura blanca en el que se leía "Mestalla, ací no".
Cuando las obras cumplieron sus primeros cien días, la actividad en las inmediaciones había crecido, varios propietarios de bares y tiendas estaban satisfechos por el movimiento que generaba el trabajo, pero el ruido también era cada vez más notable y algunos vecinos se quejaban de las incomodidades.
El proceso de construcción del estadio avanzó a un ritmo similar al esperado hasta que en los primeros días de 2009 la falta de liquidez en las arcas del Valencia obligó a detener las obras.
Oficialmente, el proyecto dejó de estar activo a partir del 24 de febrero, pero ya durante las semanas previas se observaba que la actividad había decrecido y que avanzaba a un ritmo más lento, que el número de operarios descendía y que el material acumulado en el recinto era cada vez menor.
En la actualidad, no hay actividad en las instalaciones, lo que incrementará los costes de la obra cuando se reanude puesto que la inactividad provoca un cierto deterioro que obligará a resolver problemas que si las obras no se hubieran parado, no se habrían planteado.
El momento más triste de estos dos años de trabajo en el nuevo Mestalla se produjo el 26 de mayo de 2008, cuando tuvo lugar un accidente laboral en el que murieron cuatro trabajadores, dos de ellos españoles, uno boliviano y otro ecuatoriano.
En torno al estadio también se produjo un fuerte debate cuando la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) no admitió la posibilidad de que Valencia aspirase a organizar un campeonato del Mundo al aire libre en 2011 ó 2013 al no incluir en su proyecto un estadio formalmente concluido.
Aquella negativa provocó críticas de la alcaldesa de la ciudad Rita Barberá por la intransigencia de los dirigentes del atletismo mundial, pero la posición de la IAAF, con el tiempo, se ha vuelto a favor de las instituciones valencianas.
De haberse concedido un Mundial de atletismo a Valencia, las instituciones se habrían visto obligado o a asumir un protagonismo absoluto en la conclusión del estadio, algo que en la actual situación no han tenido que hacer, o a renunciar a la organización del acontecimiento.
En estos momentos no hay fechas para la reanudación de las obras, algo que va a depender de las condiciones en las que concluya la ampliación de capital del club que se realiza en estos días y cuya primera fase finaliza el 21 de agosto.