CONRADO VALLE
Hoy viernes 31 de julio, Inversiones Dalport sigue siendo el máximo accionista del Valencia y el accionista mayoritario. Y a pesar de que anoche a las 24:00 horas se cumplió el plazo para que los accionistas aglutinados por Vicente Silla cobraran el dinero pactado por la venta de sus acciones. La propia empresa Dalport así lo asegura en un comunicado de prensa que envió ayer a este diario a través del correo electrónico: «INVERSIONES DALPORT S.A., en la absoluta seguridad de estar en posesión de la mayoría accionarial...». Es más, en el burofax que remitió el pasado miércoles al club, —burofax que consta de tres puntos— Dalport informa con una sutil matización al actual consejo del Valencia de que la situación accionarial es la misma que cuando Soriano dio la rueda de prensa, es decir que Dalport sigue teniendo el 50,3 por cien de las acciones del Valencia: «Es la intención de Inversiones Dalport, SA, una vez haya podido analizar la situación de la sociedad de la que ya es propietaria (como demuestra el propio Libro-Registro de accionistas de ésta, cuyo Consejo no puede contravenir), explicar en dicha Junta y para toda la afición cuáles son los planes de desarrollo para que la sociedad VCF vuelva a alcanzar las más altas cotas deportivas...». Sin duda, la aposición entre paréntesis es significativa, puesto que es precisamente en el Libro-Registro de accionistas donde consta quién es quién en toda sociedad.
La situación es por tanto rocambolesca, puesto que los accionistas que aglutina Vicente Silla —o al menos algunos, según ha podido saber este diario—, le vendieron las acciones al propio Silla a través de una opción de compra que expiró ayer. Al no cobrar, el contrato queda anulado, lo que ocurre es que esas acciones Silla se las vendió a Soriano y Soriano se las vendió a Dalport, por lo tanto, los accionistas que le vendieron a Silla, tienen que reclamarle a Silla, no a Dalport. Esta situación se resolvería bien exigiendo a Silla el cobro de ese dinero, o bien acudiendo a los juzgados, situación que en estas líneas se plantea sólo como hipótesis, porque SUPER no tiene constancia de que alguno de los afectados tenga tal intención.
En esta tesitura, Dalport no está obligado a pagar a ningún accionista hasta el mes de octubre, que es cuando debe pagar por las acciones que compró a Soriano puesto que sobre el papel, Soriano le compró a Soler. En la operación que idearon Dalport y Soriano, Dalport puso los bonos y Soriano era el encargado de, a través de una entidad financiera, convertirlos en dinero con el que pagarle a Soler. De ahí que Soler exigiera que el respaldo de un banco de la entidad de Banco Santander cuando lo que le ofrecía Dalport era pagarés de Caja Duero a través de una oficina en Marbella.
Pero la cosa va más allá, porque tanto en el comunicado de prensa que Dalport envió a este periódico ayer por la mañana, como en el burofax enviado al propio Valencia, Dalport asegura que seguirá con sus intenciones de formar un consejo de administración y gobernar el Valencia: «INVERSIONES DALPORT SA una vez situado en el consejo de administración del Valencia, expondrá ante la Junta General de Accionistas, órgano supremo de la SAD, su proyecto para conseguir llevar al Club a la categoría socia, económica y deportiva que se merece». En otro párrafo dice la empresa: «En tanto y en cuanto INVERSIONES DALPORT SA no acceda al VALENCIA S.F. S.A.D. no tiene por qué demostrar a nadie, ni a nivel particular ni como accionistas mayoritario, de su proyecto ni de su suficiencia económica, demostración que, en todo caso, se está realizando en los organismos que se estiman oportunos».
Por otra parte, en dicho comunicado Dalport también hace referencia a «las maniobras poco éticas o denunciables» del actual consejo en lo que a la fecha de la Junta de Accionistas se refiere. Esto, en terminología de la calle significa que Dalport no está de acuerdo con que la fecha de la Junta que propuso Soriano se celebre después de la primera fase de la ampliación de capital, porque le obliga a poner 46 millones de euros si quiere mantener ese 50,3 por ciento del capital social del club.
ARGUMENTOS
Un comunicado que no deja las cosas muy claras
Lo que dice Dalport
La empresa Dalport asegura que sigue siendo el accionista mayoritario y que su itención es formar un consejo de administración para devolver al club a donde corresponde en lo social, lo económico y en lo deportivo. Asegura también que su intención no es anular la ampliación de capital, si no suspenderla para, una vez dentro del club, ver si hay otras vías menos largas en el tiempo con las que salvar la situación. Por ejemplo, las famosas torres de Mestalla que Soriano no vendió.
Lo que no dice Dalport
Lo que ocurre es que, más allá de lo que dice Dalport, está fundamentalmente lo que no dice. En esta aparición pública la empresa no asegura que vaya a acudir a la ampliación de capital, de hecho, pide explicaciones legales de por qué la Junta se celebra después del 21 de agosto, lo que le obliga a depositar 46 millones de euos para mantener la cuota de poder accionarial. Tampoco habla el comunicado sobre Soriano y sobre la duda surgida en los últimos días acerca de si es todavía el apoderado de Dalport en Valencia. Y por último, si Soriano ya no es el apoderado de Dalport en Valencia, y Dalport continúa adelante con su inversión en el Valencia, ¿quién será el próximo presidente del Valencia si Dalport gana esta batalla?
Mariola Hoyos, destituida
Por otra parte, Mariola Hoyos fue destituida ayer como presidenta de la Fundacio del Valencia CF y su sustituto será Társilo Piles, hombre de confianza del actual presidente del Valencia, Manuel Llorente. Esta destitución se enmarca dentro del plan del Valencia y Bancaixa —que SUPER desveló la semana pasada— de cubrir la totalidad de la ampliación de capital a través de la Fundacio del club, para ofrecer a los inversores las facilidades fiscales que este tipo de instituciones otorgan. De esto se puede suponer que la ampliación se llevará a cabo con toda seguridad.