V. LINARES
Ricardo Arias, Miguel Tendillo, Fernando Giner y Pepe Serer son historia viva del valencianismo. SUPER los reunió en la nueve sede de la Asociación de Futbolistas del VCF y en un tono totalmente distendido, entre amigos tomando una cerveza y algo de picar, cada frase que salía de sus bocas destilaba fútbol por los cuatro costados. Toda una lección.
La excusa para montar la tertulia era la nueva pareja de centrales valencianos con la queUnai Emery ha contado en los últimos partidos, la compuesta por Dealbert y Navarro, y el punto en el que las opiniones de los cuatro confluyen es el que hace referencia a la necesidad de tiempo para que se asienten. Fernando Giner lo explica con claridad: «Son dos chavales que te identifican con lo que has vivido toda la vida... pero al mismo tiempo pienso que una pareja así no se hace en dos meses. La compenetración entre dos jugadores, como nos pasaba a nosotros cuando jugábamos juntos, no venía de conocernos dos o tres semanas... ni dos meses. Nosotros ha habido compañeros con los que hemos estado cuatro, cinco, seis... o diez años jugando juntos. Incluso desde juveniles. Navarro y Dealbert sin duda están identificados con lo que es la tierra, son buenos jugadores, buenos centrales, pero les falta tener más tiempo...».
La conversación avanza entre risas y anécdotas. Los cuatro recuerdan cómo durante muchos años en el eje de la defensa valencianista se hablaba en valenciano y el tiempo al que antes se hacía referencia da pie a hablar de las tan manidas rotaciones, tema en el que quien más tajante se muestra es Pep Serer pese a que los cuatro coinciden a la hora de mostrarse poco partidarios de ellas: «¿Rotaciones? Yo creo que tiene que jugar siempre el que mejor esté, el que mejor entrene y el que mejor compita ¿De qué te sirve dar descanso a uno que está bien y hacer jugar a uno que está peor? Otra cosa es que estén dos jugadores bien y tú puedas elegir.... pero cuando un jugador está mucho mejor que otro yo opino que no deben haber rotaciones. Si tienes alternativas buenas es normal que lo hagas... pero si no es así, no»
Arias, de los cuatro, quizás sea el que se expresa con menos tapujos. Las cifras que acumula con la elástica valencianista se lo permiten y, más allá de lo que significan Dealbert y Navarro en el actual Valencia, él plasma el elevado nivel de exigencia que siempre ha mostrado la afición valencianista, en especial, con los jugadores de la tierra. Una teoría en la que hay unanimidad entre los cuatro: «Aquí los primeros que apretan son los de la grada de Mestalla. Una te la consienten pero dos ya no.... La grada de Mestalla no sabe ser paciente, quiere los resultados ya... y hay que ser un poquito más templadito».
Ricardo Arias es consciente de que el fútbol ha cambiado mucho desde la época en la que él jugaba (de los cuatro, Arias es quien más experiencia acumula y quien ha acunado a buena parte de los centrales que posteriormente han salido de las inferiores) pero pese a ello echa de menos algunas funciones en el club que entonces se asumían y hoy no: «Siempre ha habido una persona que es quien dice: ´éste para arriba´... que ahora no la hay. Antes estaba Pasiego con un par de narices... o Alfredo (Di Stefano) que tenía los santos cojones de subir a cuatro chavales del Mestalla en competición europea... que eran jugadores de calidad contrastada. Pero aquí el temor a que salga mal la cosa se lleva por bandera. La osadía de coger y meter a un chaval se ha perdido... El último jugador que ha salido con 17 años fue Miguel (en referencia a Tendillo) o Giner... cuando bajamos a Segunda. Y no entiendo los temores. Nadie te dice que pongas a nueve. Te dicen que pongas a uno y si te sale mal, es normal...y si te sale bien, te conviertes en el descubridor de este o aquel jugador».
Precisamente Tendillo, en su día, fue una de las víctimas de esa exigencia y esa impaciencia innata en la afición valencianista tras el descenso y eso en parte contribuyó a su salida del club. Hoy, visto desde el prisma que le otorga el paso de los años, prefiere pasar página aunque sabe perfectamente la dificultad que supone ser central en este club y por eso pone sobre la mesa un nombre en el que los otros tres contertulios también coinciden y que es el de Carlos Marchena... como central: «Carlos es un recurso útil. Yo creo que Navarro y Dealbert van a tardar en acoplarse pese a que son gente ya no tan joven. Para acoplarse van a necesitar un tiempo y hay que ver si a la larga lo consiguen. Ahí detrás se genera mucho nerviosismo y la gente que es un poquito más veterana como es el caso de Marchena hacen papel. Ahora da la sensación de que están todos algo nerviosos y por eso no están al cien por cien... pero para el que juegue, sea quien sea, tener a Carlos detrás y que pegue cuatro gritos es una garantía...».
Van pasando los minutos entre risas y anécdotas y nombres tan variopintos como los de Albelda, el mismísimo Carles del Mestalla o incluso Guaita surgen en una conversación que, pese a acercarse a su final, nunca baja de intensidad. Cada frase es una perla y eso demuestra que Dealbert y Navarro tienen espejos en los que mirarse. Lo que está claro es que uno y otro, cuanto menos, tienen el respaldo emocional y futbolístico de cuatro centrales que dieron mucho que hablar en Mestalla.