P. FUSTER
¿Apostó el Barça fuerte por Villa? ¿Le vino bien a Laporta la negativa de Manuel Llorente para fichar a su preferido Ibrahimovic? ¿Por qué Guardiola estaba convencido de que el asturiano estaría a sus órdenes? ¿Habría tenido otro final esta historia si Vicente Soriano hubiese recuperado la presidencia? ¿Por qué hubo tensión en las dos reuniones que José Luis Tamargo tuvo con el VCF? ¿Tuvo algo que ver Florentino Pérez con la negativa valencianista al Barça?
El último capítulo de la historia de Villa con el Barça empezó a escribirse el 30 de mayo, día en el que Txiki Begiristain le preguntó a Tamargo en A Coruña si el Guaje iba a fichar por el Real Madrid, aprovechando que el equipo de Guardiola jugó en Riazor. Javier Gómez estaba negociando con ellos y el VCF era el club que más interés tenía en cerrar su salida si presentaban una oferta de 40 millones de euros, pero el Barça no le perdía de vista.
Al menos, Txiki y Pep Guardiola, porque Joan Laporta cenaba el 4 de junio con el presidente del Inter Massimo Moratti, y uno de los asuntos que se abordó fue el fichaje de Ibrahimovic. Guardiola prefería a Villa, además, llegó a poner como condicion para su renovación el fichaje del ´7´, pero al final no hubo forma. Ya con el Guaje en Sudáfrica, donde disputaba la Copa Confederaciones, Llorente le comunicó a Tamargo que existía un principio de acuerdo con el RMA por 42 millones y que sólo estaba a expensas de incluir a Negredo en la operación.
Era el 12 de junio. Unai sólo contempló al actual punta del Sevilla en la operación para dar el OK, sin embargo, el asunto se rompe cuando lo tasaron en 17 ´kilos´. Llorente no iba a permitir que con el traspaso de su jugador franquicia sólo se ingresaran 25 millones, lo consideró una vacilada del RMA y entra la opción del Barça. El presidente le trasladó a unos amigos el día antes de acceder al cargo este mensaje: «Si yo entro, no voy a vender a ninguno de los grandes jugadores. Es un año crucial, hay que volver a la Champions. Que se quede no es ningún problema. Más adelante ya veremos qué hacemos».
El día 14, sobre las 21 horas, se produce la primera conversación telefónica entre Llorente y Laporta, en la que el azulgrana le transmite su predisposición a fichar al ´7´ por 42 millones, propuesta que en conversaciones sucesivas aumenta incluyendo a uno o dos jugadores cedidos del siguiente ramillete: Gudjohnsen, Pedro, Keirrison o Martín Cáceres. Hay un momento en el que el VCF pide a Bojan, pero Txiki se niega. Llorente les transmite que no tenía «claro vender a Villa, lo estamos meditando. Os pido unos días».
Instantes de tensión
Cinco días después de la primera toma de contacto entre el VCF y el Barça, se reúnen en las oficinas de VOS Marketing, Llorente, Javier Gómez, Tamargo y Víctor Oñate. Hay momentos de tensión. Llorente advirtió a Tamargo: «¿Vas a seguir siendo amigo mío después de la reunión? No vendemos a Villa». Laporta le llamó a Llorente, pero éste no le cogió el teléfono, de ahí que Txiki contactara con Tamargo y le traduce la escena —«no quiere hablar con Laporta»— antes de pasarle el teléfono, donde le insistió en no vender al punta de Tuilla. «Quítate de mi vista. Si digo todo lo que sé de ti», llegó a decirle el agente al presidente, antes de que éste contratacara: «Pues yo diré todo lo que has ganado en comisiones».
Hubo nervios, pero con el paso del tiempo las partes se han reconciliado. Lo cierto es que no era una estrategia y le plantean firmar un documento de compromiso de salida de Villa para el verano próximo.
Más allá de rendirse, o bien por la insistencia de Guardiola en fichar a Villa —con quien habló telefónicamente varias veces— se mantuvieron más conversaciones; primero con Tamargo en el Balneario de Salinas y después en Pozuelo. Entre una cita y otra, Vicente Soriano se hizo con la mayoría accioniarial del club, telefoneó al Guaje y le dijo que con él, iba a seguir.
El Barça ya no sabía con quién hablar. Pero en la cita de Pozuelo se mascó más tensión, la postura de Llorente era inamovible. «¿Cuál es la oferta escandalosamente escandalosa?», le decían. «Es una forma de hablar», respondió el presidente. Hubo calentón, pero con el paso del tiempo se ha visto que hizo lo mejor para el VCF y el Guaje encantado, como así lo confirmó el 17 de julio: «Ya está decidido, me quedo». Laporta también, porque acabó llegando ´su´ apuesta Ibrahimovic, pero su relación con Guardiola empezó a romperse… Con la ampliación de capital, el VCF no necesitaba vender.