REPORTAJE

Del casi fichaje de Marcelino a la llegada de Emery a Mestalla

El técnico del Zaragoza no se sienta hoy en el banquillo local porque Soler lo vio «caro» y antepuso ´su´ estadio.

 
 

¿Por qué es hoy Unai Emery el técnico del VCF y no es Marcelino García Toral? Porque Juan Soler, días después de haber ganado la Copa del Rey y pese a haber estado puntualmente informado del acuerdo al que se había llegado con el técnico de Careñes, aseguró en su despacho de la Calle Colón con los datos de la última auditoría que había encargado del club en la mano que la entidad estaba en «economía de guerra» y decidió que lo prioritario en ese momento era «acabar el estadio». A partir de ahí, como si eso le garantizase la finalización de la obra, por un lado dijo que estaba obligado «a vender a todas las figuras» y por otro transmitió simplemente que el coste del que iba a ser el nuevo técnico era «una barbaridad». La opción Marcelino, a partir de ahí, se desvaneció, y la capacidad de decisión para elegir al nuevo técnico, hasta ese momento en manos de Rafa Salom, recayó en Juan Sánchez. Entonces Emery pasó a ser la primera opción. No hay más.
Fue en abril cuando la acción sufrió el viraje final pero, lógicamente, la historia parte de mucho antes. Allá por el mes de enero de 2008 el proyecto Ronald Koeman empezaba a hacer aguas en Liga y fue entonces cuando Rafa Salom, desde su cargo de Vicepresidente Deportivo (Juan Soler se había apartado en diciembre cediéndole esa parcela), estableció un orden de prioridades para planificar el curso siguiente en el que la primera opción para el banquillo era el propio Ronald Koeman si conseguía reflotar al equipo (es decir, en función de los resultados) dado que aún le restaban dos años más de contrato a razón de tres millones euros netos por temporada; la tercera opción era Marcelino (actual técnico del Zaragoza, uno de los técnicos revelación en la categoría en ese momento a las órdenes del Racing); la cuarta Unai Emery (entonces en el Almería); y la quinta Luiz Felipe Scolari.

Habrán detectado los lectores que en la líneas anteriores no aparece una segunda opción aunque sí la hubo ¿pero por qué no aparece? No aparece por utópica… aunque es inevitable hacer referencia a ella. El sueño imposible fue intentar la contratación de Rafa Benítez y junto a él la de Edu Maciá pero no pasó de eso… de ser un sueño imposible… aunque se llegaron a mover algunos hilos.
El VCF no remontaba el vuelo y en el mes de abril, tras dos derrotas consecutivas en Murcia y en casa, precisamente ante el Racing que dirigía Marcelino (el Valencia, antes de ese partido en el que se perdió 1-2 llega a enviar a un emisario al hotel de concentración del conjunto santanderino para pedir informes a un futbolista del conjunto montañés sobre su técnico), el equipo coquetea de forma peligrosísima con el descenso, la decisión de cesar a Ronald Koeman está tomada y al mismo tiempo se aceleran las gestiones para atar al que será el técnico desde el arranque de la campaña 08/09. Apenas falta un día para disputar la final de Copa ante el Getafe y Rafa Salom, que tiene a Soler informado de todas las condiciones de la negociación, se reúne en la tarde anterior a la gran cita en el Calderón con Eugenio Botas y con el propio Marcelino en un despacho de abogados próximo a la Castellana y llega a un acuerdo para contratar al técnico. Salom, de hecho, regresa con su portafolios negro en la víspera de la final, poco antes de las 22:00 horas, al hotel donde estaban hospedados los directivos del VCF y, según testigos presenciales, le asegura a un consejero que ya tiene atado al que va a ser el futuro técnico del Valencia.
Sin embargo, el fichaje se tuerce desde ese momento porque en la misma comida que RFEF ofrece en el Calderón al día siguiente con motivo de la final, horas antes del choque, ya hay otro consejero al que le ha llegado la información y que se opone a las cantidades que se han pactado: «yo no pienso aprobar ese fichaje...».

El Valencia juega la final de Copa, la gana y eso retrasa la destitución de Ronald Koeman (sólo cuatro días más, hasta que el equipo cae 5 -1 en San Mamés ante el Athletic) aunque no afecta a la elección del nuevo técnico puesto que hasta final de temporada estaba decidido que fuese alguien de transición quien ocupase el banquillo para lograr certificar la salvación (en esos momentos se había decidido que fuese alguien de la casa y, aunque la opción de Óscar Fernández estaba presente, el elegido posteriormente fue Voro).
Al día siguiente, jueves, Juan Soler, en una cena que tiene lugar en Les Graelles de celebración oficiosa del título de Copa, ya deja entrever en petit comité que le parece «caro» en términos económicos el acuerdo alcanzado con el entonces técnico del Rácing (pese a que él mismo no le había puesto parámetro alguno a Salom para negociar) aunque entonces no se lo comunica a Salom directamente y es siete días después cuando se confirman los malos augurios en la reunión en la que Soler les transmite a Sánchez y al propio Salom los datos que arroja la última auditoría y les notifica que varían las condiciones. Eso es lo que comenta ante ellos pero ante otros de sus empleados deja entrever que no acepta los términos económicos del fichaje por la descompensación con el salario que tenía el técnico en el Racing… olvidándose de que Marcelino iba a cobrar poco más de la mitad que Koeman.

Es entonces cuando, tras la reunión inicialmente citada con los datos de la auditoria, Salom y Juan Sánchez se desplazan a Madrid y el primero de ellos, reunido con Botas y el propio Marcelino, le pone el contrato sobre la mesa al técnico para que firme pero al mismo tiempo asume la papeleta de variar las condiciones del acuerdo (les notifica que se va a tener que prescindir de casi todas las figuras y de las prioridades que ha establecido el presidente) y lógicamente, tras el cambio de lo pactado, Marcelino no acepta.

Salom ya tiene decidido en ese momento que va a presentar su dimisión después de la situación vivida y tan solo un problema de salud que le hace ser hospitalizado demora unos días el trámite de la presentación de la carta de dimisión tras el cual, Juan Sánchez, pasa a ser el Secretario Técnico de forma oficial aunque desde unos días antes ya ha asumido las responsabilidades de forma oficiosa.

A finales de abril Sánchez está obligado a operar rápido y es entonces cuando el rumbo del VCF vira hacia Unai Emery. Para el de Aldaia, el técnico de Hondarribia siempre fue la primera opción y él se encarga de negociar con él. En la primera toma de contacto directa se reúnen Emery, su agente Iñaki Ibáñez y el propio Sánchez en Lorca y es entonces cuando Emery pide que en la siguiente reunión este presente Soler. Ese segundo cónclave se produce en Alicante y al mismo acuden Javier Gómez, Jesús Wollstein, Juan Soler y Juan Sánchez por parte del VCF, y el propio Emery y su agente Iñaki Ibáñez por parte del entrenador. En esa reunión quedan sentadas las bases a falta de unos flecos que se rematan poco después en un nuevo cónclave en el que ya no está Unai pero sí Iñaki Ibáñez. El salario que se pacta con él es inferior al de Marcelino... y Emery es el técnico del VCF.

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