EFE
La mayoría aplastante con la que el consejo de administración del Valencia resolvió las votaciones en la junta general de accionistas que hoy celebró el club no impidió las críticas al consejo de administración de los asistentes a la sesión que tomaron la palabra en el turno de intervenciones.
Las decisiones adoptadas por el consejo sobre el estadio, la ampliación de capital, el salario de sus consejeros o el tiempo de permanencia en el cargo, así como sobre el número de títulos necesarios para acudir a juntas posteriores provocaron buena parte de las críticas.
El accionista Enrique Serra criticó, por el sueldo que percibe, al presidente Manuel Llorente y pidió su dimisión al opinar que le falta sentimiento por el club, mientras que el representante de la empresa Tacma, que aspiró a participar en las obras del estadio, dijo que impugnaría el acuerdo de que sean necesarias cincuenta acciones para acudir a nuevas juntas.
Esta propuesta fue retirada posteriormente por el presidente del club entre los aplausos de los asistentes. Tras hacerlo, el accionista Roberto Cózar también criticó la propuesta de Llorente al considera que su decisión había sido populista y fácil, aunque la compartía.
Cózar también le preguntó al presidente cuánto tiempo iba a durar en el club, quien le había puesto en el cargo y quien lo iba a quitar y le dijo al presidente que el Valencia estaba "peor de como lo pintaba el consejo" .
Otro accionista, Román Bellver, preguntó al consejo de administración cómo era posible que el Barcelona obtuviera 85 millones de euros por mercadotecnia, sin contar el acuerdo con el patrocinador de las camisetas, y que el Valencia sólo fuera capaz de lograr veinte, incluido el concepto de las camisetas.
El accionista Eduardo Escartí afirmó que iba a votar en contra del presupuesto y que ya había reprobado del año anterior no porque no se cumpliera, sino porque el anterior consejo mintió en la junta.
A su vez, confió en la figura del ex-directivo Juan Martín Queralt como alternativa a los problemas que atraviesa el Valencia.
También se mostró en contra de la actual estructura de la fundación del club, en la que muchos patronos no son accionistas del Valencia y afirmó que el actual es el consejo menos democrático de los que ha tenido el Valencia en los últimos años.
"Francisco Roig tenía el diecisiete por ciento de las acciones y Juan Soler el 37, pero actualmente el consejo, a través de su fundación, controla el 74 por ciento", agregó.
Otros asistentes criticaron que la Fundación acaparara las acciones sobrantes nada más concluir la primera fase de la ampliación de capital social y algún asistente dijo que se sentía engañado por el consejo.