P. CALABUIG
Para la mayoría de sudamericanos jugar en el viejo continente es un sueño hecho realidad. Con esas ilusiones, siendo el ´10´ de Uruguay y el mejor futbolista que quedaba en su país, Nacho González llegó al Principado. Desde entonces una colección de lesiones, la peor de todas, una rotura en el tendón de Aquiles, le han obligado a pasar más tiempo entre médicos y fisios que en el campo. En julio volvió de su cesión al Newcastle para ganarse a Emery, pero problemas musculares en el cuádriceps, el soax, los isquiotibiales… Y ahora en el recto anterior se lo ponen cada día más difícil.
Cinco partidos y dos meses en solitario
Paco Casal llevó a Nacho a Mónaco con un contrato de seis meses. Tras 15 días de readaptamiento físico, sufrió una distensión en el cuádriceps. El técnico brasileño Ricardo Gomes no le dio más que cinco partidos. Un factor que debilitó su físico fueron los dos meses que, después de la experiencia en Francia, entrenó en solitario con un preparador físico y, de vez en cuando, con la sub´ 17 de su país.
Sólo 38 minutos por culpa del tendón
El Valencia lo fichó para cuatro años en agosto de 2008 y para empezar lo mandó cedido a Newcastle. Tras jugar el 10 de septiembre con su selección ante Ecuador se le reprodujeron unas molestias en el tendón que sólo le dejaron jugar ese mes 38 minutos con los ingleses y por las que acabó siendo intervenido en Finlandia. Desde entonces no ha jugado ni un partido oficial.
Dos amistosos y cuatro lesiones
Con el VCF González únicamente pudo jugar 35 minutos ante el Den Haag a final de julio, allí marcó y fue expulsado. A los días una dolencia en el cuádriceps le impidió jugar los demás amistosos hasta Cardiff el 1 de agosto. Después siguió una sobrecarga en el soax que hasta mediados de septiembre tuvo al uruguayo sin entrenar con el grupo. A mitad de octubre llegó una rotura en el ´isquio´ izquierdo y, recientemente, el golpe moral de no entrar contra el Alcoyano. Y ayer tuvo que dejar la sesión por dolor en el muslo.