C. V.
«He dicho que es un partido en el que ellos te van a exigir, pero debemos de intentar que no sea más del treinta por ciento; esas opciones siempre están pero al final estamos hablando de centrocampistas. Un día puede jugar cualquiera, puede haber una combinación de dos y no se descarta una combinación de tres». Con esas palabras se refería ayer Unai Emery en sala de prensa a la posibilidad de que mañana en el Reyno de Navarra Marchena juegue como doble pivote junto a David Albelda. El técnico, de momento, todavía no ha probado durante esta semana esa combinación pero es consciente de que, tratándose de dos futbolistas acostumbrados de sobra a jugar en esas demarcación (Albelda siempre ha jugado ahí y Marchena venía haciéndolo también en principio de temporada y con la selección, sin ir más lejos, lo hizo el miércoles) , tampoco es necesario.
A nadie se le escapa que el partido de mañana en Pamplona probablemente vaya a ser uno de los de mayor intensidad y contacto de cuantos aguardan al conjunto de Unai Emery en el presente curso liguero y es por ello que la posibilidad de alinear un doble pivote más rocoso de lo habitual está presente. Si a eso añadidos que ninguno de todos los futbolistas de creación de la medular está en plenitud de facultades (Banega viene de estar algo renqueante por unas molestias musculares, Baraja está en una situación similar, Fernandes aún no está, Míchel anda resfriado y Nacho González no cuenta), la opción de alinear al sevillano en la medular, sin estar confirmado, no parece nada improbable.
El equipo ayer trabajó a puerta cerrada en Mestalla y en la sesión Emery dispuso un partidillo en el que los ´mermados´ Fernandes y Nacho González jugaron de pivotes con ambos conjuntos y en el que los dos equipos estuvieron compuestos por Moyà, Bruno, Alexis, maduro y Mathieu; Joaquín, Albelda, Baraja y Jordi Alba; Silva y Zigic por un lado, y César, Miguel, Del Horno, Navarro, Dealbert, Pablo, Banega, Marchena, Mata; Miku y Villa por el otro.
Mata, que era el único futbolista que había regresado con molestias de la selección, se ejercitó con normalidad al igual que el resto de sus compañeros entre los que estaba César. El guardameta, en principio, es tá en condiciones de jugar aunque aún no se encuentra del todo recuperado de la faringoamigdalitis de la que estuvo aquejado. De hecho, ha perdido bastante peso en los últimos días. Míchel, por su parte, acudió a Mestalla pero trabajó al margen puesto que, aunque apenas tiene fiebre ya, aún se encuentra algo débil.
Por lo demás, tras el partido el equipo estuvo trabajando en dos grupos distintos en la recta final de la sesión.
Llorente, pendiente del césped
El Presidente aprovechó su vista al estadio de Mestalla para hacerse la fotografía oficial y para cerciorarse de primera mano del estado del césped. La superficie ha mejorado su estado respecto al partido frente al Alcoyano pero al presidente (que se agachó en varias ocasiones a tocar la hierba) aún le gustaría verla mejor puesto que, según él mismo afirmó, no ve que esté todavía bien.