P. TARANCÓN
En pleno escándalo por el posible fraude electoral cometido por Mahmud Ahmadineyad este verano en Irán, seis futbolistas de aquel país, incluidos los osasunistas Masoud y Nekounam, tuvieron la valentía de posicionarse del lado del opositor Musaví durante un partido de clasificación para el Mundial 2010. La osadía les costó, a cuatro de ellos, la expulsión de por vida del combinado nacional Iraní. Hoy, cinco meses después de aquella ´traición´ al poder, son los propios jugadores los que se traicionan a sí mismos al no querer mencionar el asunto, y negar cualquier información que haya aparecido desde entonces.
Corría el 17 de junio. La comunidad política internacional estaba indignada por el posible fraude electoral que había dado la victoria de nuevo al radical Mahmud Ahmadineyad en Irán. Las calles de Teherán eran testigo de continuas revueltas juveniles a favor del perjudicado por tal fraude, el conservador Hosein Musaví. En medio de este clima de tensión, seis jugadores de la selección nacional de Irán decidían dar un paso al frente (algo muy complicado en un país como este), y posicionarse del lado de Musaví. Su manera de hacerlo: unos brazaletes del color del Islam, y el de los seguidores de Musaví; el verde. Algo que en occidente no pasaría de una anécdota, se convirtió en una ofensa de un calado terrible. El propio seleccionador iraní ´recomendó´ a los futbolistas en el descanso que se quitasen dichos brazaletes. Todos obedecieron al instante salvo uno, el gran capitán Mehdi Mahdavikia quién, en un acto de gran valentía, mantuvo su muñequera verde todo el partido.
A pesar de que el encuentro se jugaba en Corea del Sur, las imágenes dieron la vuelta al mundo en tan solo unas horas. Tanto es así, que el presidente Ahmadineyad decidió sancionar de por vida a los implicados. El paso del tiempo acabó por diluir las protestas en Irán y, hoy en día, pocos se atreven a poner en duda la legitimidad del actual gobierno.
Pero, aunque lo parezca, el asunto no terminó aquí. Las informaciones llegadas de un país como Irán suelen ser bastante escasas a la vez que confusas. Así pues, qué mejor que preguntar directamente a los propios protagonistas. Esto mismo es lo que debieron pensar los compañeros de los medios de comunicación en Pamplona. Su sorpresa llegó con la actitud de los dos jugadores iraníes de Osasuna, quienes, incluso en privado (llevan desde febrero sin hablar en rueda de prensa ni conceder ninguna entrevista), no solo esquivaban hablar del tema, sino que sus únicas respuestas iban en una misma dirección: negar cualquier tipo de información que apareciese en los medios de comunicación españoles.
Pero, ¿qué motivo llevaba a los propios protagonistas de la protesta a negar lo ocurrido?, ¿se estaban arrepintiendo? o, por el contrario, ¿habían sido duramente presionados por las autoridades iraníes para evitar hablar del tema?. Como hemos dicho antes, la información de Irán llega muy sesgada a nuestro país. Pero lo que si conocemos es que tras las revueltas de los días posteriores a las elecciones, casi una veintena de personas fallecieron en las calles de Teherán a manos de la policía, además de la detención de 1.032 personas (muchos aún desaparecidos), tan solo en la capital, por «actuar contra la seguridad nacional». Los motivos de su silencio se nos escapan, pero lo que sí intuimos, es que la situación vivida por Masoud y Nekounam no ha tenido que ser, ni mucho menos, agradable de experimentar.