ANDRÉS GARCÍA
A veces se le coge cariño hasta a tu peor enemigo. Eso es lo que le ha pasado al portero del Valencia con el Reyno de Navarra. Al cacereño le gusta jugar en territorio rojillo porque nunca se siente «uno más» y porque tiene una relación de «amor odio» con la grada muy especial. Casi tanto como la victoria del domingo, la primera de su carrera en Pamplona. Sólo borra el lanzamiento de la moneda. Con todo lo otro disfrutó...
¿Qué supone esta victoria para el Valencia de cara al futuro?
—Es muy importante para el equipo, sabiendo lo que habían hecho otros equipos excepto el Barcelona. Todos habían ganado y nosotros necesitábamos ganar y demostrar que el equipo está a un nivel altísimo. Teníamos que tener la mentalidad necesaria para hacer lo que hemos hecho en el Reyno de Navarro y lo hemos conseguido. Había que tener la responsabilidad necesaria para sacar este partido.
—¿Es un golpe de efecto pensando en las próximas jornadas de Liga?
—Hombre, yo creo que hay que ir paso a paso, pero son en estos campos donde se empieza a fraguar si uno quiere estar arriba o no de la clasificación al final del año. Ganar en campos como este significa sumar muchos puntos. Sólo hay que recordar la temporada pasada. Perdimos por la mínima, hicimos un buen juego, pero nos quedó una sensación muy mala. Lo importante es que el equipo ha demostrado que sabe estar en cualquier situación y que puede dar el nivel que se necesita para estar arriba. El equipo se adapta a cualquier circunstancia y eso es muy bueno.
—César ha vivido mucho fútbol. Por su experiencia, ¿el Valencia está en disposición de hacer algo más que luchar por la Champions?
—No por decirlo mucho vamos a llegar antes. Soy de los que piensa que nuestro trabajo es estar ahí arriba con partidos como este, ser una alternativa, ser un equipo fuerte, tener seriedad como la que tenemos, con mucha fortaleza en defensa, arriba siempre con mucho peligro y también sabiendo cómo se juegan todo este tipo de partidos. He escuchado como algún entrenador se quejó del campo del Málaga. Pues bueno, nosotros conseguimos ganar en el campo del Málaga que no es nada fácil. Como tampoco lo era en el campo de Osasuna. Hace dos jornadas el Barcelona no pudo ganar allí. Por eso estoy convencido de que son estos campos los que te pueden dar el salto cualitativo para estar arriba. ¿Y cuánto tiempo podremos estar ahí arriba? Pues, espero que mucho tiempo.
—¿Es alternativa de poder?
—Esto es muy largo. La competición sólo acaba de empezar, pero todo lo que sea estar ahí arriba siempre serán buenas sensaciones para nosotros.
—¿Se esperaba una respuesta tan contundente del equipo en un campo como el Reyno de Navarra?
—No sé, uno siempre espera que las cosas salgan bien. Se nos puso de cara el partido muy pronto y eso nos ayudó. Entrenador y todos hemos acertado con el planteamiento. Preparamos muy bien el partido. Tuvimos mucho tiempo para prepararlo concienzudamente y en condiciones. Miramos al rival y el equipo supo leer el antes del partido, el durante y hasta el final del partido. Incluso con el 1-3 y en un campo así te da la sensación de que se te pueden venir arriba incluso con diez. Pero, el equipo bajó la pelota en ese momento y estuvo muy tranquilo.
—Le tenía muchas ganas a este campo que era maldito par César.
—Sí, sí. Para mí fue un día muy especial. Siempre venía y siempre me iba con una cara mala por el resultado y por otras cosas malas que suelen suceder en este campo. Siempre es bonito ganar por primera vez en un campo como el Reyno de Navarra y me apetece que por primera vez haya ganado en el Reyno con el Valencia.
—¿Mucho cariño no le tiene la afición de Osasuna, verdad?
—Bueno, son relaciones de amor odio. Pero, al final, si te digo la verdad, son sitios en los que a uno le gusta jugar. En el Reyno de Navarra siempre te pasan cosas. Hay otros campos en el que eres uno más, pero allí ya quince días antes ya sabíamos a lo que veníamos, yo particularmente. Por eso hay que ir mentalizado y sabiendo lo que te vas a encontrar.
—Le lanzaron de la grada hasta una moneda...
—¡Eso será algún familiar que tengo por ahí arriba! No, es broma. Es lo de menos, no está bien que sucedan esas cosas. Son cosas que se deben cortar. Ellos que animen, que digan, que hablen, pero que después no pase eso. Al juez de línea creo le han pegado un manzanazo o un bocadillazo también...
—En Pamplona se han quejado mucho del árbitro.
—No, nosotros preparamos muy bien nuestro juego e intentamos llevarlo a cabo desde el principio. En este caso es todo lo contrario. Creo que el árbitro influyó en absoluto. El Valencia no ganó por el árbitro. Todo lo contrario. Ganamos porque fuimos muy superiores a Osasuna. La prueba la tenemos en que ellos casi no llegaron a nuestra puerta.
—El equipo demostró que también sabe ganar en ataque y en defensa, pero ¿este Valencia todavía tiene margen de mejora?
—Sí, yo creo que sí. Lógicamente. Siempre hay que mejorar. Mal estaríamos si hoy por hoy no tuviéramos nada que mejorar. No lo tenemos todo aprendido ni sabido todavía. Hay cosas que mejorar, pero el equipo está a un nivel muy bueno de crecimiento. Yo el año pasado llegué aquí y a lo mejor una jugada a balón parado nos metían el gol, pero a día de hoy el equipo ha dado ese salto y sabe en todo momento lo que tiene que hacer. Eso es lo más importante.
—Y vaya tres golazos.
—Sí. Tenemos hombres de mucha calidad que sabemos que van a estar ahí y en otros partidos tiene que salir jugadores que no marcan habitualmente pero que al final de la Liga también son muchos puntos los que te dan.