A. GARCÍA
El impacto de un bocadillo que sufrió el asistente de Velasco Carballo el pasado domingo en el Osasuna-Valencia del Reyno de Navarra todavía no tiene precio. El Comité de Competición de la RFEF analizó ayer la agresión y decidió abrir «una información reservada» para que sea el Comité de Antiviolencia el que determine la cantidad exacta de la multa. La complejidad de la infracción, calificada ayer en la reunión de Las Rozas como «incidente de público», y los antecedentes de similares características de la afición de Osasuna hace un mes llevaron al Comité de Competición a pasar página.
Osasuna espera que Antiviolencia sólo le imponga una pequeña multa económica, pero también sabe que no es la primera vez que ha ocurrido esta temporada y que la sanción se podría agravar. Sucedió en la séptima jornada de Liga. Un aficionado rojillo lanzó una botella pequeña de whisky de plástico, de 5 centilitros, que impactó en la cabeza del asistente. En aquella ocasión, a diferencia de esta, el autor fue identificado por las cámaras de seguridad del estadio y posteriormente castigado, en aplicación del artículo 110, con una multa de 6.000 euros. Además, el club también fue multado con 600 euros por esa acción.
Velasco Carballo recogió así el incidente en su acta. «En el 70 del partido con el balón en juego, desde la Tribuna Lateral, detrás del árbitro asistente número 2, se lanzó un bocadillo al terreno de juego que impactó en la cabeza de dicho asistente a la altura de su oreja derecha. El juego estuvo detenido durante un minuto aproximadamente, para ser atendido el árbitro asistente por las asistencias del club local... El juego se reanudó con normalidad y el árbitro asistente pudo continuar su labor». Ahora la labor es para Antiviolencia.