A. GARCÍA
La muñeca de Munitis
Webó y compañía sabían como se las gastaba en el campo. «Recuerdo un tiempo en el que Munitis jugaba con una muñequera, pues fue él durante el partido y se la apretó fuerte en una jugada. ¡Le haría un daño!», exclamaba el camerunés.
«De la escuela de ayala»
Ellos le decían que era «de la escuela de Ayala». «Entraba fuerte pero, luego era la persona más noble del mundo. Una vez contra el Deportivo hizo un pedazo de falta a Xisco delante del banquillo y todos salimos a protestar al árbitro. Le decíamos que no le había tocado y va y él le dice al árbitro que sí que le había hecho falta. ¡Encima que le defendimos!», decía Webó.
Copiaron sus manías
«¿Te puedes creer que me gastaba bromas a las siete de la mañana? ¡Qué locura! Tenía tantas manías que me pegó a mí una. El se calzaba primero la bota izquierda y luego salía al campo con la derecha. ¡Pues ahora yo hago los mismo por él! Y luego, ¿te puedes creer que siempre llevaba una botella de agua en la mano?» ¡La lleva siempre, fíjate!» decía entre risas Webó.
El ´camillero´ oficial
David tenía un vicio oculto, según confiesa Nunes... ¡la camilla! «A David le encanta la camilla, que le hagan masajes. Mucha camilla, mucha camilla. A los fisios los destruía con tanto masaje y encima él que no es pequeñito. ¡Que mide dos metros de tío y pesa noventa kilos!»