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Lo de Romario no tiene fin. El astro brasileño, dos años después de haber dicho que colgaba las botas, jugó el pasado miércoles los últimos 27 minutos del partido con el que el América de la Serie B brasileña se proclamaba campeón. A sus 43 años, Romario cumplió un sueño, «poder vestir esta camiseta en homenaje a mi padre, que sé que en el cielo me habrá visto». No marcó, aunque realizó un lanzamiento perfecto e intentó dos disparos a gol, uno de los cuales salió desviado, mientras que el otro fue rechazado por un defensa rival. Y por supuesto, participó en la vuelto de honor al campeón.