V. LINARES
Bautista Soler y su esposa Dori viajaron ayer por primera vez en lo que llevamos de temporada con el equipo. Hubo un día hace no demasiado tiempo, cuando el constructor aglutinaba el poder accionarial y su hijo era el presidente, en el que su presencia en los desplazamientos del equipo era frecuente, pero hoy por hoy que Bautista viaje con el equipo es un hecho que se debe tildar de noticioso, más aún si se tiene en cuenta el proceso en el que está inmerso el club, no con él, sino con su hijo Juan.
Bautista viajó a Bilbao porque el Valencia CF sigue siendo su pasión y porque, además, tiene familia allí a la que aprovechará para visitar... pero verle cruzarse con Manuel Llorente puede despertar multitud de suspicacias. El saludo entre ambos fue breve... tan breve que no dio tiempo para hablar de torres ni de nada pese a que el club, como bien saben los lectores de SUPER, está intentando en estos momentos recomprarle al ex presidente (el hijo de Bautista) la torre que en su día éste adquirió con el fin de facilitar una operación de inmobiliaria conjunta con el terreno del actual Mestalla. Las reuniones para ello ya han comenzado, pero ayer no se habló de eso, entre otras cosas porque la torre es de una empresa de su hijo y no de él, aunque ya se sabe que todo queda en casa.
En el desplazamineto como tal, Llorente iba sentado en la primera fila del avión y justo detrás de él, en la segunda y por tanto a la misma altura que Unai Emery, estaban ubicados Don Bautista y su esposa (quienes se hospedaron en el mismo hotel que el equipo y, por extensión, que el presidente). Fue precisamente su ubicación en el vuelo lo que hizo que toda la plantilla pasase a su lado cuando subió a la aeronave y fue entonces cuando se produjo una de las imágenes del viaje. Albelda, otrora capitán con quien Juan Soler (el hijo) llegó a ir a juicio, pasó por al lado de Bautista y ambos se saludaron con un breve apretón de manos e intercambiaron un par de palabras. Antes, otros jugadores como Navarro o Joaquín (quien llegó al Valencia CF avalado por el capital de los Soler) habían departido amigablemente con él en la terminal. Todo fue cordialidad durante el viaje hasta el punto de que incluso antes de partir, todavía en Manises, una representación de la comisión García Lorca-Oltá, encabezada por su fallera mayor Noelia, despidió al equipo ataviada con trajes tradicionales. Una imagen.