P. CALABUIG
La última vez que el Valencia visitó el campo del Fornàs fue en la pretemporada de 1994. Los blanquinegros se impusieron aquel agosto 0-2 con goles de Gálvez y Carlos Arroyo (por cierto, el madrileño acabaría su carrera en el club porteño). Por entonces, David Navarro estaba a punto de pasar al amateur del Acero con edad cadete. Ayer, 15 años después, en la disputa del Torneo del 90 Aniversario de la entidad forjada en los altos hornos, Navarro volvió a su casa consolidado, como un ídolo por ser el central titular de un grande, el Valencia.
David Navarro estaba empeñado en hacer disfrutar todo lo posible a sus vecinos. A pesar de que su dedo anular fue operado el lunes y el partido contra el Real Madrid está en el horizonte, él futbolista porteño quería regalar unos minutos, incluso vestido con ambas camisetas, a su gente. Pero, finalmente, no pudo ser. El cuerpo técnico, los médicos y él mismo entendieron que no era conveniente.
Sin embargo, la fiesta en el Fornàs no decayó. David fue agasajado por la afición del Acero, que le recibió como un héroe. El ejemplo a seguir por la chiquillería del Port de Sagunt. A Navarro le obsequiaron una placa conmemorativa y una camiseta rojiblanca con el logo de los 90 años de historia del club. Incluso, fue él quien recogió el trofeo de campeón a la conclusión del choque entre los aplausos de los presentes. También tocó la Unión Musical Porteña y se estrenó el himno de la efeméride.
Los actos comenzaron con el saque de honor del alcalde de Sagunto, Alfredo Castelló y las dos falleras mayores de la Junta Fallera de Sagunto: Pilar Pons e Isabel Segura. En el descanso la celebración continuó con la rifa de dos camisetas, la de Navarro y la del portero César Sánchez. Casacas que el propio David se encargó de hacer llegar al club como ayuda. La entidad recibió por parte del alcalde una placa agradeciendo la labor social del Acero en sus 90 años de existencia y el Valencia les regaló una réplica del campo de Mestalla.
El Port de Sagunt vivió con suma ilusión la visita del VCF y jugadores de la talla de Zigic, Baraja o Moyà. El portero fue el más requerido por las féminas. Cuando acabó los niños salieron a la hierba como locos a por sus ídolos.