CONRADO VALLE
Alejandro Damián Domínguez, «llámeme Chori» (Lanús, 1981), es una persona de palabra. «Por supuesto que le atiendo, después de comer, en el hotel». Y puntual a la cita concretada en el aeropuerto de Barcelona, el Chori habla para SUPER sobre él y su futuro. El argentino recuerda por las formas a Ayala, aunque por el físico a Aimar. Reconoce el interés del Valencia y que sería un lugar «lindo» para jugar y vivir. Pero también deja claro que no es la única oferta que sus agentes tienen «sobre la mesa» y que hasta que pase el partido entre el Rubin Kazan y el Inter de Milán, «poco más le puedo decir». Eso sí, el Chori se muere por cambiar de aires y entre César Navas y Raúl Ruiz «me dicen maravillas de Valencia».
¿Qué hace un argentino en Rusia?
—Trabajar. Mi profesión es jugar al fútbol y en ese país me dieron hace años la oportunidad.
—¿Pero no me negará que en España estaría más cómodo?
—Vivir en España sería precioso. Un alivio para mi familia, porque aunque hemos estado a gusto en Rusia, el idioma, las costumbres, el clima... todo tiene buena pinta.
—Y el Valencia es un gran club...
—Sí, claro que lo es, pero de ese tema aún no puedo decir mucho.
—¿Qué falta para que le veamos por Valencia?
—Tengo que hablar con mis agentes, la cosa puede que esté avanzada pero aún tengo que hablar con mis agentes... y con la gente del Rubin, que se han portado fenomenal. Hemos quedado para hablar después del partido del Inter de Milán.
—¿El Rubin quiere que se quede?
—Si logramos la clasificación en la Champions, creo que sí, pero hasta que no me reúna con ellos poco más puedo decir.
—¿Le gustaría recalar en el Valencia?
—Pienso que a todo jugador le gustaría llegar a un club como el Valencia, y más cuando uno tiene mi edad y ha tenido que trabajar tanto para que le llegué una oportunidad como las que mis agentes tienen sobre la mesa.
—¿Tienen muchas?
—Alguna, aunque insisto que hasta después del partido ante el Inter no voy a tomar ninguna decisión.
—A Barcelona ha llegado con muchas maletas y la familia, ¿señal de que ya no vuelve a Rusia?
—Bueno, veremos, contra el Inter nos jugamos la clasificación, algo histórico para este equipo, y después hablaremos. Parece que mi etapa en Rusia ha terminado... pero queda un partido y este club me ha tratado con mucho respeto.
—¿Conoce Valencia?
—No, pero me han hablado muy bien de ella, tanto César (Navas) como Raúl (Ruiz). Miraré por internet para ver lo que tengo que conocer... siempre y cuando se concrete mi traspaso, claro.
—¿Qué le cuenta su compañero y su preparador físico?
—Que el Valencia es un gran club, un equipo que tiene plantel para estar en Champions, bueno, eso lo sabemos todos. Me dicen que Valencia es una ciudad linda, ideal para mi familia... la verdad es que son dos personas que me ayudan mucho cada día. Si he sido nombrado mejor jugador de la Liga de Rusia es en gran medida gracias a Raúl. Él me ha ayudado mucho tanto en el aspecto físico como en el psicológico.
—¿Por lo que cuenta lo ha pasado mal en Rusia?
—Mal, no. Diferente, extraño. Bueno, el primer año sí lo pasé mal, porque ni tan siquiera jugaba. Me sentí fustrado. El segundo año continué teniendo problemas con el idioma y esas cosas, aunque por suerte en lo deportivo me fue mejor.
—Si se concreta su fichaje, ¿sólo usted sabrá lo mucho que le habrá costado llegar a un club reconocido en España y en Europa como el Valencia?
—Al Valencia o a cualquier otro. Lo sé yo, mi mujer y mi hijo. Ha sido todo muy complicado y es una alegría enorme verme ahora en esta situación.
—Se marcharía de Rusia con el cartel de mejor jugador de ese país...
—Eso me llena de orgullo, me ha costado mucho llegar a esta situación, he trabajado mucho, he dedicado mucho tiempo en mejorar, pero también tengo la suerte de tener la familia que tengo y de haber formado parte de un grupo humano en el que hay muy buena relación.
—En el vestuario del Valencia también hay buen ambiente...
—Eso me cuenta Raúl (ríe).
—Hablemos del ´Chori´ como futbolista.
—Eso que me pide es difícil. Hablar de uno mismo te lleva al error.
—¿Pues hagámoslo del fútbol le gusta?
—Me gusta el buen fútbol, jugar bonito, divertir a la gente. Me gustan los jugadores que siempre quieren ganar, los que sienten el club, a la afición. Me gusta vivir los partidos con intensidad.
—¿Cómo lleva la presión? Por ejemplo, ¿qué tal lleva de cara al partido contra el Inter que se hable de su posible fichaje por el Valencia?
—Ser foco de atención no me presiona. Si se da el caso de que fuese al Valencia, sería una alegría enorme, pero también lo sería marcharme dejando al Rubin clasificado en un grupo en el que está el Inter y el Barcelona. Además, tenía ganas de que hablaran de mí.
—¿Por?
—Porque echaba en falta ese otro ambiente de fútbol. En River se hablaba mucho de mí, pero en Rusia, los primeros años, desaparecí del mapa, se perdió mi presencia, mi fútbol. Que ahora estén hablando de mi ustedes es un orgullo.
—Creo que usted se define más como un segundo punto.
—Sí, un segundo punta, un enganche... aunque juegue donde quiera mi entrenador.
—El Valencia CF es un club de argentinos, Kempes, Piojo, Aimar, Banega...
—Y Ayala. Un grande. Sé que por el Valencia han pasado grandes jugadores argentinos y es un honor que ese club se haya interesado en mí.
—¿Se ve jugando con Villa, Silva...?
—Eso aún no lo sé. Tengo cosas que hablar. Además tampoco quiero hablar de esos jugadores, que son de lo mejor de Europa, porque hasta el partido del Inter me debo a unos compañeros, que me han tratado fenomenal. Sin ellos no habría podido vivir en Rusia.
—¿Se llevaría a alguno?
—A muchos. En Rusia hay muy buenos futbolistas, lo que pasa es que hasta hace poco nadie se fijaba en el fútbol ruso. Por suerte eso en los últimos años ha cambiado y se ha demostrado que los equipos rusos pueden hacer mucho ruido en Europa.
—Usted ganó una UEFA.
—Sí, uno de mis días más felices. En el Zenit, como en el Rubin, había futbolistas de mucho nivel. A mucha gente le sorprendió que llegásemos y ganásemos la final... pero había equipo para hacerlo.
—¿Conoce a Éver Banega?
—No, nunca he coincidido con él. Pero sé que es uno de los jugadores jóvenes con proyección en Argentina.
—Maradona ha llamado a Banega para un amistoso, imagino que usted también luchará por la llamada de la selección.
—Eso sería un sueño. Lucho por ello, aunque sé que en mi posición hay muchos y buenos jugadores. Sé que es difícil, pero voy a intentarlo por todos los medios.
—Por último, ¿por qué le llaman el Chori?
—Cuando llegué a River procedente del Lanús, lo hice con la carta de libertad. En River había un compañero que no lo llevó muy bien porque decía que iba para quitarle el puesto, y siempre decía: «¿Qué hace acá este Chori, quitarme el puesto?». Y me quedé con ese apodo.
—La última de verdad, ¿le veremos por Valencia?
—A esa todavía no le puedo contestar, pronto, muy pronto lo haré.