J. MONTORO
—¿Hay que ser antimadridista o no es correcto ser antimadridista?
—Es una rivalidad deportiva. En Madrid no lo acaban de entender porque ellos piensan que Valencia no cuenta en esta película. El Valencia con el Madrid ha tenido siempre un problema arbitral, es una constante histórica durante décadas. La única vez que el Valencia CF se ha retirado de un terreno de juego fue en el campo del Madrid porque entendieron que con ese árbitro, un tal Intxausti, no se podía ganar. Eran los años 30.
—¿En qué momento se rebela el valencianismo y por qué?
—El discurso de Paco Roig hizo mucho y la huída de Mijatovic al Madrid fue un hecho determinante. Antes se puede decir que ya había antimadridismo, pero de otra manera, porque todo lo que venía de Madrid se daba por bueno. Lo que es cierto es que Paco Roig es quien destierra ese sentimiento de conformismo. También el hecho de que aparezca un diario deportivo en Valencia todos los días dando caña y otros medios de comunicación, porque uno de los momentos definitivos es cuando el Valencia comienza a tener un entorno mediático que antes no tenía. Pero ya desde antes el gran rival del Valencia ha sido el Madrid, en este libro demuestro al que siempre se ha querido ganar por encima de todo es al Madrid.
—El historial delictivo de ‘atracos’ debe ser tremendo…
—Es imposible contabilizar los atracos que el Valencia ha sufrido con el Real Madrid, destaco uno histórico es el del día de San José de 1972 en Mestalla, con Sánchez Ibáñez.
—Como muchas veces no había televisión para verlo, ¿cómo trataban los medios estas situaciones?
—Estas cosas cuando pasaban no tenían la repercusión mediática que tienen ahora, la prensa lo enfocaba de una manera y el comportamiento de la afición era otro. Yo fui a Mestalla el año siguiente del partido de Sánchez Ibáñez y fue una tarde de lo más normal. Hay que entender que todo se hacía desde Madrid, la visión de la vida estaba toda centralizada incluso aquí había una actitud de sumisión, no se perdían nunca las maneras, los presidentes eran señores de otro estilo y ese discurso el que lo cambia es Paco Roig.
—Y para terminar de arreglarlo, lo de Villa del último verano.
—Ellos tienen una teoría según la cual el Valencia con tal de negarle el agua al Madrid es capaz de cualquier cosa. No es verdad y quedó demostrado con el traspaso de Albiol cuando las cosas se hacen con normalidad. Lo de Villa fue escandaloso, no se ha visto una cosa igual. Además de la desconsideración más absoluta que tuvieron contra el Valencia, lo que consiguieron realmente fue rearmar al valencianismo en un momento además de mucha duda. Un rearme moral impresionante, cuando Llorente dice que no lo vende es cuando el Marca saca en portada a Villa vestido con la camiseta del Madrid y fichado, ahí es cuando se rompe la baraja. Todo esto ha contribuido a que en Valencia y en otras muchas ciudades haya crecido el antimadridismo, ciudades donde antes el Madrid era admirado como Sevilla y Coruña.