C. BOSCH / P. FUSTER
El propio futbolista del Valencia era ayer el primer sorprendido con la noticia, y así se lo hizo saber al fotógrafo de este periódico que le esperaba —a él ya Pablo— a la salida del Centro de Rehabilitación de Levante, en Paterna. El central del Puerto de Sagunto acudió a hacerse unas pruebas en el dedo de una mano del que fue operado tras la rotura que sufrió en el partido ante el Athletic de Bilbao en San Mamés: «¿Cómo estás David?», le preguntó nuestro fotógrafo casi de manera rutinaria sin esperar la respuesta que obtuvo por parte del futbolista: «Pues alucinado, porque me acabo de enterar que jugué contra el Real Madrid y contra el Genoa con una costilla rota... Yo notaba dolor, pero he jugado infiltrado sin pensar que la tenía rota». En Riazor no va a estar al tener que cumplir un partido de sanción, pero no será la única ausencia.
Pablo y Marchena, bajas
La exigencia del partido jugado en Génova se cobra dos víctimas: Pablo y Marchena. Al primero se le ha diagnosticado una microrrotura fibrilar en el sóleo, por lo que estará de baja de dos a tres semanas, y Marchena sufre un golpe fuerte en la cadera, zona que no se puede infiltrar y salvo sorpresa, tampoco viajará a A Coruña. Ayer por la tarde estuvo tratándose en Paterna para buscar el milagro.