P. TARANCÓN
La temporada pasada, con el comienzo del nuevo año (jornada 17), el Valencia era segundo, once puntos por detrás del imparable Barça, y con tres de ventaja sobre el quinto clasificado. Las sensaciones estaban siendo positivas (igual que ahora), y el equipo parecía que iba para arriba. Diez partidos después, en la jornada 27, el Valencia era octavo, a 26 puntos del Barça, y cinco puntos por detrás de la zona Champions. Diez partidos en los que solo se sumó una victoria, se consiguieron 7 de 30 puntos posibles, y que acabaron lastrando al equipo al final de temporada, y condenándolo a la Europa League.
Un año después, y con el equipo en una posición casi idéntica al curso pasado, la plantilla ´pasa´ totalmente de pensar en otro posible bajón y, es más, está completamente convencida de que no va a volver a repetirse tal situación. Al menos eso es lo que se extrae de las declaraciones que están emergiendo desde dentro del vestuario valencianista en los últimos días. Pero no solo ante las cámaras, sino que los propios jugadores reconocen a la prensa, en los viajes y concentraciones, que el ambiente este año es diferente, y que ni por asomo, van a permitir que ocurra lo de la temporada pasada. Y es que el año pasado había circunstancias (sobre todo el retraso en el pago de las fichas) que desestabilizaron y despistaron al vestuario, y que propiciaron aquella mala racha.
El último jugador en salir al paso sobre este tema ha sido Pablo Hernández. El de Castellón habló ayer en sala de prensa y expresó el sentir general de la plantilla cuando decía que «no hay que bajar los brazos, e ir partido a partido, con optimismo pero con cautela». Los jugadores están centrados al cien por cien en lo que tienen que hacer para mantenerse en los puestos de arriba, y además, la experiencia de la temporada anterior les sirve como ejemplo de lo que no tienen que hacer si no se quieren volver a ver abocados a disputar la segunda competición continental, y no la Champions.
Así pues, habrá que ver si en los próximos dos meses las palabras se convierten en hechos, y el Valencia no dilapida la importante ventaja que ha conseguido en lo que llevamos de campaña con sus teóricos rivales por los puestos Champions, Villarreal y Atlético de Madrid. Y es que, entrar en Champions, es casi una cuestión de vida o muerte, tanto en el plano deportivo, como en el económico.